La plaza de 234 balcones que impresionó a Orson Welles y albergó celebraciones para Felipe el Hermoso, situada fuera de Madrid capital y Toledo

Esta plaza histórica ha servido como escenario de celebraciones taurinas para la realeza, rodajes cinematográficos internacionales y eventos que han marcado la historia de la región durante más de cinco siglos

Foto: Terrazas y balcones de madera rodean esta histórica plaza castellana, epicentro de la vida local desde hace siglos. (Shutterstock) Seguir en Google Síguenos

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No todas las plazas pueden jactarse de haber sido escenario de celebraciones para un monarca, plató de cine internacional y punto de encuentro para generaciones completas de vecinos. A menos de una hora de Madrid se encuentra un lugar que ha logrado conservar intacta una identidad construida durante más de cinco siglos.

La impresión inicial, sin embargo, llega a través de la vista. Balcones de madera, fachadas encaladas y soportales envuelven un espacio de forma irregular que se distancia de la solemnidad típica de otras plazas monumentales españolas. Justamente esa identidad exclusiva, preservada durante siglos, es lo que la ha transformado en una de las imágenes más emblemáticas de la Comunidad de Madrid, capaz de transportar al visitante a otra época al cruzar sus soportales.

Un enclave singular en la Comunidad de Madrid

Se trata de la Plaza Mayor de Chinchón, una de las estampas más emblemáticas de la Comunidad de Madrid. Elegida por votación popular como la conocida «cuarta maravilla» de la región, este distintivo espacio comenzó a formarse a finales del siglo XV, cuando los Reyes Católicos impulsaron la creación de grandes plazas públicas en las villas castellanas. Con el paso del tiempo, se convirtió en el centro neurálgico de la villa y en uno de los conjuntos históricos más destacados de España.

Con el transcurso de los años, la plaza abandonó su función original ligada a mercados y ferias para convertirse en el epicentro de la vida social del pueblo. Corridas de toros, autos sacramentales y representaciones populares reunían a vecinos y visitantes, que buscaban el mejor sitio para disfrutar del espectáculo. De esa demanda surgieron, progresivamente, los balcones de madera que actualmente rodean el espacio y que se han convertido en uno de sus rasgos distintivos más notorios.

iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la Torre del Reloj y el Teatro Lope de Vega.

Del cine internacional a las celebraciones taurinas reales

La singularidad de este escenario no pasó desapercibida para la industria cinematográfica. El cineasta estadounidense Orson Welles encontró aquí uno de sus lugares predilectos en España y filmó escenas para películas como Campanadas a medianoche y Una historia inmortal. Antes y después de él, otros directores utilizaron este emplazamiento para recrear épocas pasadas, como ocurrió en La vuelta al mundo en 80 días, donde la plaza se transformó en una plaza de toros para la gran pantalla.

Su relación con la tauromaquia data de mucho antes. Según la historia local, el primer festejo taurino celebrado en la plaza data de 1502, organizado en honor de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Esta tradición arraigó profundamente y, dos siglos después, Felipe V declaró oficialmente el recinto como Plaza Real Coso Taurino. Desde entonces, la plaza ha continuado siendo el corazón de una localidad que fusiona patrimonio, gastronomía y tradición, conservando un encanto intacto que la ha convertido en una de las imágenes más emblemáticas de la Comunidad de Madrid.

No todas las plazas pueden presumir de haber sido escenario de festejos para un rey, plató de cine internacional y punto de encuentro para generaciones enteras de vecinos. A menos de una hora de Madrid se conserva un rincón que ha logrado mantener intacta una personalidad forjada a lo largo de más de cinco siglos.

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