El Comunista

Cuando salía de sus vivienda ubicada en San Antonio de la Cal, al filo de las 9:30 Arturo Pimentel Salas, fundador y dirigente del Frente Nacional Indígena Campesino fue abatido a tiros por dos sicarios que se dieron a la fuga; con dos tiros uno que le perforo el pulmón y otro que impactó en la cabeza, fue rápidamente auxiliado por los vecinos de la colonia y trasladado al Hospital Civil Aurelio Valdivieso en donde después de los esfuerzos realizados por los médicos dejo de existir.

Esta ejecución sumada a la de Rafael Rodríguez Enríquez, Heriberto Pazos, y la de tantos dirigentes más y compañeros de base de las distintas organizaciones que integran el movimiento popular en Oaxaca, viene abonando y fortaleciendo la idea de que el terrorismo de estado sigue campeando en el territorio nacional, el asesinato, la desaparición forzada y el uso faccioso de la ley para encarcelar a líderes y luchadores sociales son las medidas que desde algún obscuro rincón del poder se delinea para no tener oposición ante la brutal embestida que vive el pueblo de México a manos de sus verdugos para imponerle medidas que le permitan superar la crisis económica, política y social que se vive, medidas que dejan el principal costo al pueblo trabajador, mientras a los ricos les permiten más y mejores ganancias.

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