Los jubilados españoles reciben prestaciones más generosas, pero el modelo alemán sobresale por su sostenibilidad y menor dependencia del gasto público

Los sistemas públicos de pensiones en España y Alemania, dos economías líderes en la Unión Europea, enfrentan retos similares relacionados con el envejecimiento demográfico, las transformaciones poblacionales y la presión sobre el mercado laboral. No obstante, sus modelos de protección social difieren considerablemente tanto en la forma de financiación como en los resultados que ofrecen a sus pensionistas.
Ambos países protagonizan el debate europeo sobre la sostenibilidad de sus sistemas públicos de pensiones; mientras España destaca por la generosidad de sus prestaciones, Alemania sobresale por la solidez estructural de su modelo a largo plazo, explican fuentes de BBVA.
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El modelo alemán tiene una relevancia histórica fundamental al ser pionero. En la antigua Prusia, el canciller Otto von Bismarck promovió, a finales del siglo XIX, el primer sistema moderno de pensiones y seguridad social a nivel mundial, basado en un esquema de reparto que cimentó los modelos actuales en Europa.
Actualmente, Alemania continúa siendo la mayor economía europea, con un mercado laboral altamente productivo, salarios elevados, una fuerte competitividad empresarial y avances tecnológicos constantes. Este contexto ha posibilitado la creación de un sistema de pensiones con una estructura más diversificada que el español.
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España, por su parte, enfrenta el mismo desafío demográfico, pero cuenta con una estructura económica diferente, más dependiente de empleos con productividad media más baja y con una mayor presión sobre el sistema público de reparto.
Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, destaca que los salarios de los jóvenes son inferiores a las pensiones que perciben los jubilados, por lo que considera necesario implementar medidas que disminuyan esa desigualdad.
Más pensiones en España y mayores ajustes en Alemania
Respecto a las prestaciones a jubilados, el sistema español se caracteriza por ofrecer una de las tasas de reemplazo más elevadas a nivel mundial, lo que implica que los pensionistas mantienen una proporción alta del salario que recibían durante su vida laboral.
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Esto posibilita que muchos jubilados españoles mantengan un nivel de vida relativamente similar al de su etapa activa, situando al sistema entre los más generosos de la Unión Europea.
En contraste, en Alemania la pensión pública suele implicar una reducción sustancial en el ingreso tras la jubilación. Por ello, los ciudadanos deben complementar la pensión estatal con ahorro privado o a través de planes de pensiones empresariales, conocidos como betriebliche Altersversorgung.
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El sistema alemán se basa en un modelo de tres pilares: pensión pública, ahorro corporativo y ahorro privado, lo que disminuye la dependencia exclusiva del Estado.
Edad legal de jubilación y periodo mínimo de cotización
La edad legal para jubilarse difiere en ambos países. En España, actualmente es de 66 años y 10 meses, aunque con 38 años y 3 meses cotizados se puede acceder a la jubilación a los 65 años.
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En Alemania, la edad de jubilación es de 67 años para quienes nacieron a partir de 1964. Los nacidos en 1960 podrán jubilarse a la edad ordinaria en 2026 con 66 años y 4 meses. Posteriormente, la edad aumenta dos meses cada año. En 2026, se podrá acceder a la jubilación sin penalización con 45 años de cotización a los 64 años y 8 meses.
También difieren los requisitos sobre el periodo mínimo cotizado para obtener derecho a pensión. En España se requieren 15 años, de los cuales al menos 2 deben estar dentro de los 15 años previos a la jubilación. En Alemania son necesarios al menos 5 años.
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Años cotizados para percibir el 100% de la pensión
También varía el requisito para recibir el 100% de la pensión de jubilación. En España, en 2026 está fijado en 36 años y 6 meses, pasando a 37 años a partir de 2027. Con 15 años se percibe el 50% de la base reguladora, y cada mes adicional suma un porcentaje hasta alcanzar el 100%.
En Alemania, se requieren 45 años para acceder a la pensión sin penalizaciones a los 64 años y 8 meses en 2026. La pensión “estándar” se calcula con 45 años. Quienes se jubilan con menos años cotizados reciben deducciones.
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Asimismo, la base máxima de cotización en España en 2026 es de 5.101,20 euros mensuales, equivalentes a 61.214,4 euros anuales. En Alemania, la base máxima es de 8.450 euros al mes (101.400 euros anuales) en los estados del Oeste y 7.450 euros mensuales (89.400 euros anuales) en los estados del Este.

Jubilación anticipada
Adelantar la edad de retiro lleva consecuencias distintas en ambos países. En España, la jubilación voluntaria puede solicitarse hasta dos años antes de la edad ordinaria, con coeficientes reductores que dependen del número de meses anticipados y del periodo cotizado.
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Por otro lado, la jubilación involuntaria puede pedirse hasta cuatro años antes de la establecida, con menores penalizaciones y con la condición de contar con al menos 35 años cotizados. Además, hay modalidades especiales para discapacitados o para trabajos penosos, tóxicos o riesgosos.
En Alemania, también es posible solicitar la jubilación voluntaria con penalizaciones. Pueden hacerlo quienes tengan 35 años cotizados a partir de los 63 años, con una reducción del 0,3% por cada mes anticipado respecto a la edad “regular”.
Sin sufrir descuentos, la jubilación anticipada está permitida para personas con 45 años cotizados, desde los 63 hasta los 65 años, según el año de nacimiento, con un incremento progresivo de la edad hasta 2031. Quienes tengan un grado de discapacidad severa reconocido pueden jubilarse anticipadamente con 35 años cotizados, hasta dos años antes de la edad legal y sin penalizaciones.
Pensión media
En España, la pensión media fue de 1.569,70 euros mensuales en abril. Para trabajadores por cuenta ajena del Régimen General, esta cifra ascendió a 1.729,6 euros mensuales.
La pensión media en Alemania ronda los 1.600 euros brutos al mes. Un trabajador con salario medio anual de 51.944 euros que haya cotizado 45 años percibiría una pensión bruta aproximada de 1.913 euros mensuales.
Generosidad frente a sostenibilidad
Estos datos evidencian que la principal diferencia entre ambos sistemas radica en el equilibrio entre suficiencia y sostenibilidad. España ofrece pensiones públicas más altas en relación con los ingresos previos, pero ello genera una mayor presión financiera sobre el sistema.
El gasto en pensiones en España se mantiene, en gran parte, gracias a transferencias y a un creciente endeudamiento estructural, lo que plantea dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo en el marco de un envejecimiento acelerado.
Por su parte, Alemania ha adoptado un modelo más contenido en prestaciones, con mecanismos automáticos de ajuste, como los factores de sostenibilidad, que permiten al sistema adaptarse a las evoluciones demográfica y económica.
Aunque criticado por ofrecer pensiones públicas comparativamente menores respecto a los salarios previos, el sistema alemán es considerado más robusto desde la perspectiva financiera.
El país destina cerca de una cuarta parte de su presupuesto federal al sistema de pensiones, lo que refleja la magnitud del desafío demográfico. Sin embargo, la estructura diversificada del sistema ayuda a distribuir el riesgo entre las arcas públicas, las empresas y el ahorro individual.
Además, la cultura de ahorro y la planificación financiera en Alemania han facilitado que los ciudadanos puedan complementar sus ingresos para la jubilación de manera más estable que en otras naciones europeas.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, subraya la relevancia de la regularización migratoria, destacando la demanda de diversos sectores. Remarca que la migración es fundamental para el crecimiento económico y la sostenibilidad del sistema de pensiones.
España: pensiones más elevadas hoy y mayor incertidumbre en el futuro
En España, la principal fortaleza del sistema coincide con su mayor vulnerabilidad. La alta tasa de reemplazo asegura que los jubilados mantengan un nivel de vida considerablemente alto, pero aumenta la carga sobre las finanzas públicas.
El sistema depende notablemente de la evolución demográfica, lo que lo hace más sensible al envejecimiento de la población y a la reducción del número de cotizantes.
A esto se añade un nivel de endeudamiento creciente vinculado al sistema de pensiones, generando incertidumbre acerca de su viabilidad futura sin implementar reformas profundas.
Dos modelos enfrentados a un mismo desafío demográfico
A pesar de sus diferencias, España y Alemania comparten el mismo reto: cómo garantizar sistemas de pensiones sostenibles en sociedades cada vez más envejecidas.
El modelo español prioriza la suficiencia de las prestaciones para los jubilados actuales, mientras que el alemán apuesta por la solidez del sistema a largo plazo, aunque requiera mayores esfuerzos individuales de ahorro. En esencia, ambos modelos reflejan la disyuntiva común en Europa: ofrecer pensiones dignas en la actualidad sin comprometer la capacidad financiera para sostenerlas en el futuro.

