La directora de la Guardia Civil confirma tres encuentros con Leire Díez que el ministro Marlaska había negado

La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Las claves

Marlaska mantiene la defensa de la «ejemplaridad» de Mercedes González, directora de la Guardia Civil, a pesar de la confirmación de tres encuentros con Leire Díez.

La UCO ha verificado al menos tres reuniones entre González y Leire Díez, quien intentó influir en investigaciones sobre corrupción ligadas al PSOE.

Las evidencias y conversaciones indican que Díez presumía de su proximidad con González y buscaba iniciar expedientes internos contra agentes de la UCO.

A pesar de las advertencias sobre la campaña de desprestigio contra la UCO, los mandos de la Guardia Civil no informaron a la Justicia de los hechos.

Fernando Grande‑Marlaska ha vuelto a respaldar firmemente este jueves a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, tras revelarse que se reunió en varias ocasiones con Leire Díez, la conocida como fontanera que buscaba paralizar investigaciones relacionadas con el PSOE y el entorno de Pedro Sánchez.

Desde Luxemburgo, donde participaba en una reunión ministerial de la UE en su área, el ministro de Interior defendió la «actuación intachable» y la «completa honestidad» de González, aunque ya no negó las reuniones.

Esto contrasta con sus declaraciones previas, en las que negó en dos ocasiones que esos encuentros hubieran ocurrido.

De hecho, la última negación la realizó el pasado 28 de mayo, apenas seis días antes de que salieran a la luz los documentos judiciales del caso Leire, cuando afirmó categóricamente que la directora «no mantuvo ningún tipo de reunión con nadie, ni con Leire ni con otra persona».

Incluso el Gobierno se ha visto obligado a corregir su versión. Fuentes de Moncloa reconocen ahora que sí existieron encuentros entre González y Díez, si bien intentan minimizarlos al calificarlos de supuestos «ámbitos personales».

Sin embargo, Marlaska no ha explicado si se equivocó, recibió información errónea o si simplemente falseó la realidad.

Se ha limitado a reiterar la «ejemplaridad» de González y a afirmar no conocer «ninguna conducta destinada a perjudicar el trabajo» de la Guardia Civil.

Al cierre de este jueves, la propia directora de la Guardia Civil difundió un comunicado aclarando su versión.

Explica que conoció a Leire Díez cuando ocupaba el cargo de delegada del Gobierno en Madrid, y que Díez, entonces investigada, ejercía como responsable de Relaciones Institucionales en Correos.

Afirma que, en aquel momento, únicamente intercambiaron mensajes en relación a «movilizaciones laborales» en Correos, que «condujeron a manifestaciones y concentraciones» en diferentes sedes, pero que «nunca mantuvieron encuentros personales».

Tras su toma de posesión al frente de la Guardia Civil, relata que Díez la contactó para un primer encuentro en una cafetería cercana a las oficinas centrales.

Describe la cita como breve, de «unos 15 minutos», durante la cual Leire mencionó que trabajaba como periodista freelance entre Cantabria y Madrid.

Según González, en esa reunión «no se abordó ningún asunto relacionado con las funciones del Cuerpo» y entendió que era un intento de Díez para «establecer una posible relación laboral o solicitar empleo».

Respecto a un segundo encuentro, González no lo admite plenamente, ya que el comunicado solo señala que, «de haber tenido lugar, habría sido similar en características y contenido» al primero.

Sin embargo, al referirse al tercer encuentro, asegura que se desarrolló «en las mismas condiciones que los anteriores».

Esto implica el reconocimiento de una tercera reunión y, al emplear el plural, presupone también la existencia de una segunda, aunque previamente trate de matizarlo con el condicional «de haberse producido».

Qué dice la UCO

Los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, encargados de la investigación del caso Leire, han confirmado «al menos tres reuniones» presenciales entre Leire Díez y Mercedes González.

¿El propósito? Según los investigadores, que González «iniciara procedimientos administrativos» contra agentes que investigaban causas de corrupción vinculadas al PSOE y al círculo de Pedro Sánchez.

En su nota, la directora señala que, al conocer la participación de Díez en reuniones que atacaban a miembros de la Guardia Civil, se reunió con mandos de la Jefatura de Policía Judicial y la UCO para expresarles su «pleno apoyo».

Asegura que nunca ha intervenido «en operaciones contra ninguna unidad de la Guardia Civil» ni ha interferido en investigaciones, y manifiesta su respeto y reconocimiento hacia el cuerpo.

La primera reunión, según la UCO, tuvo lugar el 30 de septiembre de 2024. A las 15:45h, el teléfono móvil de Díez la sitúa a 280 metros de la Dirección General en la calle Guzmán el Bueno de Madrid.

Ese mismo día, la exmiembro socialista envió un mensaje confirmando una cita con «Mercedes» justo «en Guzmán el Bueno».

La segunda reunión se registró dos meses después, el 20 de diciembre de 2024.

El informe indica que en este encuentro ya «comienzan a aparecer indicios» de que Díez transmitía información relacionada con actividades presuntamente delictivas a la directora general.

En conversaciones intervenidas, se refería a González como persona de su «confianza».

La tercera reunión se realizó el 2 de abril de 2025, cuya prueba es una multa por aparcamiento en la calle Julián Romea, próxima a la sede de la Guardia Civil.

El entonces presidente de la SEPI, Vicente Fernández, escribió a Díez: «Creo que es de cuando fuiste a reunirte con la Directora General de la GC. ¿Te la pago con descuento?».

También la UCO ha registrado una llamada de González al teléfono de Díez el 12 de febrero de 2025, que duró 13 segundos, el mismo día en que Díez pedía a un empresario investigado datos sensibles sobre el teniente coronel Antonio Balas, quien lideraba algunas pesquisas que preocupaban al Gobierno.

La agenda incautada a Leire Díez contiene anotaciones que especifican el objetivo de estos contactos: «Armar lo que quiero hacer con la UCO a nivel administrativo» y «llevar a cabo una ‘investigación interna G.C. para filtraciones'».

En los mensajes interceptados, la exmilitante repite que tenía acceso a la cúpula del Instituto Armado. Por ejemplo: «Mi siguiente conversación va a ser con la directora de la Guardia Civil. Es de mi confianza», o «Recuerda que tengo amistad con la DG de la GC».

Después de la reunión del 2 de abril, se jactó ante su abogado diciendo: «No estuvo mal la reunión con la directora de la GC. Voy a ver si sigo alimentando esa vía».

La UCO también ha comprobado que el 11 de mayo de 2025, a las 9:16 horas, en un chat de WhatsApp entre González y Díez apareció el rastro de una conversación eliminada seguida de la activación del borrado automático de mensajes cada 24 horas.

Esto indica que los investigadores saben que conversaban, pero no pueden acceder al contenido de sus mensajes.

¿Logró Leire Díez sus objetivos?

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz considera que la trama pretendía «perturbar el normal funcionamiento» de la UCO mediante denuncias, «campañas de descrédito» e incluso la apertura de expedientes internos contra investigadores.

Esta estrategia tuvo éxito: en mayo de 2025 se inició una «información reservada» dentro de la Guardia Civil contra agentes de la unidad, supuestamente para investigar filtraciones a la prensa atribuidas por la propia trama.

Dos altos mandos que declararon ante la UCO contaron que se elaboraron comunicaciones internas alertando que Díez presumia de «tener control sobre la directora de la Guardia Civil» y que se desarrollaba una campaña para desacreditar la unidad.

A pesar de estas advertencias, la cúpula no trasladó los hechos a la Justicia.

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