Andalucía incrementa su índice de prosperidad en 6 puntos durante diez años y reduce la brecha con otras comunidades autónomas

Imagen de una persona trabajando con el ordenador. Las claves

Andalucía ha elevado su nivel de prosperidad en casi seis puntos desde 2016, lo que representa un aumento del 11,3% y una disminución de la distancia con otras regiones.

El informe IPA27 destaca avances en áreas como economías abiertas, inclusión social, calidad institucional, salud, educación y bienestar ciudadano.

Más del 76% del progreso ha ocurrido desde 2023, impulsado principalmente por mejoras en inversión, actividad empresarial, infraestructuras y gobernanza.

A pesar de estos avances, Andalucía permanece por debajo de la media nacional en prosperidad y renta per cápita, y la captación de inversión extranjera sigue siendo un desafío.

Andalucía ha aumentado su nivel de prosperidad en cerca de seis puntos desde 2016, lo que equivale a una mejora del 11,3%. Esto implica una reducción de la brecha con el resto de comunidades autónomas.

Así lo muestra el último informe de la Fundación Andalucía y EY, Índice de Prosperidad Andaluz (IPA27). Esta herramienta facilita la medición del progreso económico, social e institucional en la región.

Este índice valora no solo indicadores económicos, sino también aspectos vinculados a la inclusión social, la calidad institucional, la salud, la educación y el bienestar ciudadano.

Uno de los factores que ha impulsado esta evolución positiva ha sido el área de ‘Economías Abiertas’. Esta evalúa elementos como la inversión, la actividad empresarial, las infraestructuras y la calidad económica.

En este segmento, Andalucía ha mejorado 11,4 puntos desde 2016, un crecimiento del 29%, superando la media nacional, que se sitúa en un 18,5%. Este progreso ha ayudado a cerrar la distancia frente al conjunto de las comunidades autónomas.

También se registraron avances en la categoría de ‘Personas Empoderadas’, que abarca indicadores relacionados con la calidad de vida, la salud, la educación y el conocimiento. En dicha área, la comunidad ha experimentado una mejora de 9,4 puntos, equivalente al 15,9% en la última década.

De forma paralela, Andalucía mantiene resultados superiores a la media nacional en el ámbito de ‘Sociedades Inclusivas’, que mide la seguridad, libertad, gobernanza y capital social. Al término del primer trimestre de este año, la región se ubicaba un 8,1% por encima.

Más del 76% del avance se ha generado desde 2023

El informe resalta especialmente la aceleración ocurrida en los últimos años.

Más del 76% del progreso total registrado desde 2016 se ha concentrado desde el tercer trimestre de 2023. Desde ese momento, el índice ha aumentado 4,4 puntos de los 5,8 acumulados a lo largo de toda la serie analizada.

Los principales impulsores de este crecimiento han sido nuevamente las ‘Economías Abiertas’. En particular, la mejora ha alcanzado 9 puntos desde 2023, en comparación con los 5,8 del conjunto de España. Por otro lado, las ‘Sociedades Inclusivas’ aumentaron 1,7 puntos, en contraste con la media nacional, que experimentó una caída de 0,7 puntos.

De acuerdo con los autores del estudio, estos datos reflejan un fortalecimiento en aspectos como la seguridad, la calidad de la gobernanza, la actividad empresarial y la capacidad de atracción económica de Andalucía.

Los desafíos persisten

A pesar de la evolución positiva, el IPA27 también señala desafíos pendientes.

Andalucía continúa mostrando un nivel de prosperidad inferior a la media nacional, aunque la brecha ha disminuido en los últimos años.

De igual modo, la renta per cápita sigue representando uno de los principales retos de la región, ubicándose aún por debajo de territorios como Madrid, País Vasco o Cataluña.

El análisis indica que la inversión extranjera sigue siendo una de las áreas con mayor potencial de mejora.

«El IPA27 no es únicamente un indicador, sino una herramienta estratégica para la toma de decisiones», afirmó Fede Linares, presidente de EY y de la Fundación Andalucía27.

Según explicó, el índice facilitará identificar con mayor precisión las áreas de mejora y orientará tanto la inversión pública como privada hacia sectores que generen un mayor impacto en el bienestar social.

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