Entre muros históricos, obras suspendidas y un valioso legado, una promesa turística aún no se ha concretado. Este conjunto conserva espacios singulares que explican la expectación que genera este proyecto pendiente
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Un proyecto turístico de gran envergadura en Castellón lleva más de veinte años ligado a una promesa que aún no se materializa. El planteamiento integra patrimonio medieval, restauración arquitectónica y crecimiento económico para una localidad interior que ya posee un notable atractivo para los visitantes. Sin embargo, el transcurso del tiempo, las obras paralizadas y el deterioro de varios edificios históricos han transformado aquel proyecto en una tarea pendiente.
El foco principal reside en el Convento de San Francisco de Morella y en el conjunto relacionado con las Monjas Agustinas, áreas incluidas en la propuesta para el futuro Parador Nacional de Turismo de Morella. El antiguo convento franciscano, edificado entre los siglos XIII y XIV, conserva elementos valiosos como su iglesia gótica, el claustro y la Sala Capitular o Sala Profundis, dedicada a velar a los frailes fallecidos. Allí se encuentra una de las representaciones más antiguas del arte macabro en España: La Danza de la Muerte, una pintura del siglo XV que simboliza la unión de nobleza, clero y pueblo frente al destino común de la muerte.
Un parador proyectado hace más de 20 años
La transformación de este conjunto monumental en parador lleva años demorándose. En 2009, el Consejo de Ministros dio luz verde a las obras con un presupuesto de licitación de 17,7 millones de euros, aunque la crisis económica paralizó el proyecto en 2012. Desde entonces, los avances han sido lentos. La intervención más reciente tuvo lugar en 2021, con trabajos arqueológicos, pero no se llevó a cabo la construcción del complejo turístico. Para Morella, que desde 2013 forma parte de la lista de Los Pueblos más Bonitos de España, el parador supone una oportunidad para ampliar su oferta hotelera y reforzar la conservación de su patrimonio.
La situación ha generado nuevamente inquietud por el estado de los antiguos conventos, afectados también por las lluvias de la DANA. La Generalitat solicitó el año pasado a Turespaña medidas urgentes para proteger el claustro, consolidar el muro sur del refectorio y evitar un mayor deterioro. La consellera Marián Cano afirmó que “Morella merece que se actúe con urgencia para salvar el convento de Sant Francesc, frenar su deterioro y avanzar en el Parador Nacional”. Mientras tanto, el proyecto sigue pendiente, entre la sobriedad gótica, la fuerza simbólica de la Sala de la Danza de la Muerte y la sensación de abandono de un patrimonio que aún espera una solución definitiva.
Un proyecto turístico de gran envergadura en Castellón lleva más de veinte años ligado a una promesa que aún no se materializa. El planteamiento integra patrimonio medieval, restauración arquitectónica y crecimiento económico para una localidad interior que ya posee un notable atractivo para los visitantes. Sin embargo, el transcurso del tiempo, las obras paralizadas y el deterioro de varios edificios históricos han transformado aquel proyecto en una tarea pendiente.

