Su silueta histórica, sus puntos elevados y el entorno que la rodea convierten esta escapada en una opción ideal para contemplar Jaén desde otra óptica
-
Guía de recuerdos y lecturas de la visita papal: los productos oficiales vinculados a León XIV
-
Hospédate en el nuevo hotel cinco estrellas de Málaga con interiores inspirados en Picasso: en un edificio restaurado de 1908 frente a la Malagueta
Una ciudad de Jaén rodeada por extensos olivares se ha establecido como uno de esos destinos que combinan historia, naturaleza y vistas impresionantes en una sola escapada. Su silueta está dominada por una fortaleza con apariencia cinematográfica, visible a lo lejos y situada en un cerro que define el carácter del municipio. Además, un recorrido conformado por siete miradores permite apreciar el entorno desde variados ángulos, en especial cuando la luz del ocaso transforma el paisaje.
El lugar es Alcalá la Real, una población localizada al sur de la provincia de Jaén, entre Córdoba y Granada, que destaca por su riqueza histórica y la imponente presencia de la Fortaleza de la Mota. Este conjunto monumental, situado a 1.033 metros sobre el nivel del mar, fue una antigua ciudad amurallada donde se fusionan las herencias musulmana y cristiana. Sus murallas, torres, puertas, aljibes, bodegas, la Iglesia Mayor Abacial, las antiguas Casas de Cabildo y el Alcázar permiten recorrer aspectos de la vida cotidiana en la frontera medieval.
Un recorrido entre miradores, historia y naturaleza
La visita a Alcalá la Real gana en atractivo gracias a una ruta diseñada para disfrutar de sus panorámicas. Entre los puntos recomendados se encuentran la Ermita de la Verónica, el Mirador de San Judas Tadeo, la Ruta de los Zumaques, el Parque de las Esculturas, el Mirador de San Marcos, el Mirador de la Cruz del Rayo y las almenas de la Fortaleza de la Mota, consideradas como algunos de los mejores lugares para observar el paisaje. Este itinerario combina espacios tranquilos, zonas verdes y vistas abiertas hacia un territorio donde los olivares y las sierras forman parte esencial de la identidad local.
Más allá de la fortaleza, la ciudad conserva un casco histórico declarado Conjunto Histórico Artístico en 1967, con calles empinadas, casas señoriales, iglesias y edificios civiles que reflejan su pasado. Entre sus sitios destacados figuran el Palacio Abacial, actual sede del museo y de la Oficina de Turismo; la iglesia de las Angustias; la iglesia de San Antón; el Ayuntamiento; y el Pilar de los Álamos, una obra renacentista fechada en 1552. La gastronomía, relacionada con el aceite de oliva virgen extra, el vino, los quesos de cabra y las tradiciones locales, completa una escapada que combina patrimonio, paisaje y la esencia andaluza.
Una ciudad de Jaén rodeada por extensos olivares se ha establecido como uno de esos destinos que combinan historia, naturaleza y vistas impresionantes en una sola escapada. Su silueta está dominada por una fortaleza con apariencia cinematográfica, visible a lo lejos y situada en un cerro que define el carácter del municipio. Además, un recorrido conformado por siete miradores permite apreciar el entorno desde variados ángulos, en especial cuando la luz del ocaso transforma el paisaje.

