Equipo esencial de Marcos Llorente para el Mundial: luces rojas para su cuarto, filtro de café V60 y tetera

Marcos Llorente firmando autógrafos en la concentración de España en Chattanooga. El futbolista de la Selección desglosó qué elementos ha llevado a Chattanooga para reproducir sus hábitos de descanso y café, dos pasiones que cuida con detalle.

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Durante la concentración de España en Chattanooga, mientras algunos aún lidian con el jet lag, Marcos Llorente ya ha establecido su propio ambiente.

Lo realiza a su manera. Su jornada comienza cuando para el resto continúa siendo de noche: «Ahí estamos cada mañana viendo el amanecer. Es un espectáculo. No considero que madrugue. Me levanto alrededor de las 6, me cambio y subo a la azotea para observar el amanecer», reveló en una entrevista para Radioestadio Noche.

Ubicado en una terraza junto al comedor, el jugador del Atlético de Madrid se concede una hora y media de tranquilidad antes de que el Mundial aumente el ritmo. No está solo, aunque tampoco coordina ningún encuentro.

«No somos muchos. Solo asiste Álvaro, el cámara, que no falla ni un día, y luego Baena y Pubill vienen de vez en cuando. Yo no los invito. Ellos saben que estaré allí y si alguno se despierta, se suma. Yo voy a lo mío», comenta.

La idea es sencilla: sentarse, conversar y permitir que la jornada comience lentamente. «Mientras contemplamos el amanecer, hablamos. Debido a la diferencia horaria con España, contacto con mi mujer, la familia, los amigos».

Y aunque llueva, la rutina se mantiene intacta: «Si llueve, salgo igual. Hay que estar afuera al amanecer, aunque el sol no esté visible. Si llueve, estoy bajo techo, claro».

Su forma de adaptarse al Mundial sigue en la habitación. Llorente ha traído parte de su entorno habitual en la maleta para replicar sus rutinas de descanso y café, dos obsesiones que cuida con esmero.

Marcos Llorente, detrás de David Raya, en la concentración de la Selección en el Mundial.

Marcos Llorente, detrás de David Raya, en la concentración de la Selección en el Mundial. EFE

Lo detalla casi como quien enumera herramientas indispensables: «Traigo de todo. Un filtro V60 para café, que cae despacio, la tetera, bombillas rojas, las gafas».

El filtro y la tetera forman parte de su ritual de café, que no es solo para uso personal. «Vamos a comprar café para todos. Yo traje para mí, tengo uno. Fuimos a adquirir para todo el equipo. Traemos unas ocho o nueve bolsas para poner en la máquina que hay en el comedor».

El resto del kit se destina a las lámparas del hotel. Llorente ha incorporado la luz roja como un elemento básico durante sus concentraciones. «Llevo una bombilla y la coloco en todas las lámparas. Cambio las bombillas. Tengo una lámpara pequeña de luz roja por si no puedo instalar la bombilla».

Lo comenta con naturalidad e incluso cierto humor: «El que llegue al día siguiente puede sorprenderse. Deben de alucinar, aunque no es para tanto. Cuando me voy, las vuelvo a dejar normales. En todos los partidos de liga llevo la bombilla roja», afirma.

Las gafas con filtro de luz completan el conjunto, aunque en la mencionada entrevista quedaron en la mochila inesperadamente: «La tetera solo la traigo a concentraciones largas. Hoy no me puse las gafas porque no sabía que venía a esta sala… Pensaba que eran todas exteriores», bromeó.

Entre amaneceres en la azotea, café filtrado al detalle y luces rojas en la mesilla, Llorente ha creado su propio refugio durante el Mundial. Una maleta que dice mucho sobre el futbolista y aún más sobre el tipo de profesional que aspira a ser.

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