Solo el 6 % de las empresas ha reducido su plantilla hasta la fecha, pero las previsiones del Banco de España indican una transformación más profunda en los próximos tres años, con un impacto mayor en las grandes compañías

En 2022, la inteligencia artificial (IA) generativa irrumpió en el mercado laboral con la promesa de modificar las dinámicas de trabajo a nivel global. Cuatro años después, solo una de cada cinco empresas reconoce emplear estas tecnologías, aunque su impacto en el empleo ya empieza a manifestarse. El 44 % de las grandes empresas españolas planea reducir puestos vinculados a tareas repetitivas en los próximos tres años debido a la implantación de inteligencia artificial, mientras que los universitarios se consolidan como el grupo profesional con mayor exposición a la IA generativa, según el informe anual del Banco de España publicado este jueves.
El organismo refleja así dos procesos simultáneos de cambio en el mercado laboral. Por un lado, la automatización de labores rutinarias que ya contemplan las empresas más grandes. Y por otro, la exposición de los trabajadores más cualificados a una tecnología que, a diferencia de etapas previas de automatización, reproduce tareas cognitivas complejas, más allá de las manuales.
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Por ahora, el 89 % de las empresas indica que la IA no ha provocado cambios significativos en su plantilla durante los últimos tres años, y apenas el 6 % reconoce haber reducido empleos. Sin embargo, las previsiones para tres años muestran un escenario distinto: las grandes firmas anticipan transformaciones más profundas que las pequeñas y medianas, ya que el 44 % planea recortar empleos rutinarios frente a un 83 % de pymes que no prevé modificaciones en ese tipo de trabajos.
Crece el riesgo para el trabajador cualificado
No obstante, la IA generativa no solo automatiza líneas de producción o labores administrativas básicas. Su capacidad para generar textos, código, imágenes y contenido analítico la convierte en una herramienta capaz de replicar o apoyar tareas cognitivas no rutinarias, que históricamente han protegido a los trabajadores más formados ante la automatización.
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El Banco de España destaca que los jóvenes españoles entre 20 y 28 años con estudios universitarios son el grupo con mayor nivel de exposición laboral a la IA generativa, superando ampliamente a quienes tienen ESO, Bachillerato o Formación Profesional media. La FP superior ocupa un lugar intermedio pero también alto. Asimismo, la exposición aumenta con el tamaño de la empresa: es considerablemente mayor en compañías con 250 o más empleados, precisamente aquellas que han avanzado más en la adopción de esta tecnología.
Los datos actuales no reflejan un impacto adverso en las contrataciones de universitarios jóvenes. Desde 2022, cuando la IA generativa irrumpió en el mercado, la exposición promedio de quienes ingresan con estudios superiores se ha mantenido constante. Sin embargo, el informe advierte que los efectos sobre el empleo derivados de estas tecnologías suelen aparecer con retraso y que los posibles impactos podrían necesitar más tiempo para evidenciarse en las cifras agregadas.
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La productividad aumenta, pero el empleo aún no
El uso de tecnologías de IA en las empresas españolas se ha duplicado entre 2021 y 2025, pasando del 8 % al 20 %, según la Encuesta sobre el Uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en las Empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE). En las grandes empresas, la adopción supera ya el 66 %. El Banco de España señala que esta expansión ha ido acompañada de una disminución generalizada de los obstáculos percibidos, especialmente entre las pymes, con reducciones en la percepción de costes, incertidumbre legal y carencia de personal capacitado.
David de Falguera, abogado especialista en IA y Derecho Digital, analiza el desfase entre la rápida evolución de la inteligencia artificial y la lentitud en las regulaciones. Explica la necesidad de establecer normativas que protejan los derechos digitales de los ciudadanos sin frenar la innovación tecnológica.
Las empresas que han incorporado IA ya reportan mejoras en la eficiencia. Más del 25 % reconoce haber experimentado incrementos en productividad durante los últimos tres años, especialmente entre las grandes. El 61 % de las grandes empresas proyecta aumentos productivos a través de esta vía para los próximos tres años, frente al 27 % de las pymes. El informe del Banco de España atribuye esta disparidad, en parte, a un menor grado de adopción en el segmento de menor tamaño.
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El organismo describe esta situación como una curva en J: los costes asociados a la adopción (inversión tecnológica, capacitación, reorganización interna) se hacen patentes de inmediato, mientras que los beneficios en productividad se manifiestan de forma progresiva.
Una brecha que podría ampliarse
La inteligencia artificial no llega de igual manera a todas las empresas, y esa desigualdad genera preocupación en el Banco de España. Las que adoptan IA son más grandes, más intensivas en capital y cuentan con plantillas más cualificadas. Si esta concentración se consolida, la tecnología podría aumentar la brecha de productividad entre grandes compañías y pymes en lugar de reducirla, afectando la eficiencia asignativa del conjunto económico.
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Las empresas que ya han integrado estas tecnologías presentan un perfil distinto al resto. Poseen, en promedio, un 17 % más de capital por trabajador, una participación del trabajo en el valor añadido 4 puntos porcentuales menor y una proporción de empleados altamente cualificados 8 puntos superior respecto a las que no adoptan IA. La presencia de esta tecnología se concentra, ante todo, en entornos donde ya existen mayores niveles de talento y capital.

