El Parador iniciará en noviembre una reforma integral valorada en 7,3 millones de euros para restaurar su fachada original y mejorar su sostenibilidad.

Afronta una profunda renovación para recuperar parte de su esencia arquitectónica y ajustarse a las nuevas demandas del turismo actual. La intervención obligará a suspender temporalmente sus actividades durante este año

Foto: El Parador que cerrará sus puertas en noviembre por una reforma integral. (Paradores) Seguir en Google Síguenos

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Un establecimiento histórico de la red pública afrontará una de sus renovaciones más significativas con una inversión de 7,3 millones de euros, un cierre temporal programado para noviembre de 2026 y un propósito definido: actualizar sus equipamientos, recuperar su imagen original y avanzar hacia un modelo turístico más sostenible. La intervención impactará tanto el interior como el exterior del edificio y busca potenciar el atractivo de un destino marcado por el Mediterráneo, la arquitectura modernista y la convivencia cultural.

Parador de Melilla, ubicado a solo tres kilómetros del aeropuerto. El calendario oficial de Paradores establece un período de cierre desde el 1 de noviembre de 2026 hasta el 1 de abril de 2028, dentro de un plan que contempla la renovación de sus 40 habitaciones, baños, pasillos y áreas comunes. La reforma incluye también la remplazo de carpinterías, mejora de accesibilidad, instalación de un ascensor entre el vestíbulo y el restaurante, renovación de tuberías, fancoils, grupo electrógeno y red de telecomunicaciones, además de mejoras en espacios destinados al personal.

Una reforma completa para restaurar la fachada original

Uno de los aspectos principales de esta reforma será la recuperación de la fachada del Parador de Melilla, con la intención de devolver al edificio la estética con la que fue concebido. Inaugurado en 1973 y diseñado por el arquitecto Juan Luis Manzano-Monís y Mancebo, el inmueble responde a un estilo funcionalista que ahora se busca revalorizar. Junto a la modernización del edificio, se desarrollará un proyecto de interiorismo con un presupuesto de 800.000 euros, inspirado en los orígenes del Parador durante las décadas de los años 70 y 80, pero reinterpretado con una visión contemporánea vinculada al carácter arquitectónico de Melilla.

una inversión de 7,3 millones de euros, un cierre temporal ya fijado para noviembre de 2026 y un objetivo claro: modernizar sus instalaciones, recuperar su imagen original y avanzar hacia un modelo turístico más sostenible. La actuación afectará tanto al interior como al exterior del edificio y busca reforzar el atractivo de un destino marcado por el Mediterráneo, la arquitectura modernista y la convivencia de culturas.

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