Hay sitios que concentran gran parte de la historia, el arte y la identidad de un destino sin requerir extensas presentaciones. En pleno corazón de Baleares, uno de ellos sobresale por su belleza gótica y una cifra de visitantes difícil de igualar
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El monumento de Baleares diseñado por un discípulo de Gaudí: una de las iglesias del neogótico más singulares de España
Entre los principales símbolos turísticos de Baleares, existe un monumento que supera en número de visitas a otros sitios destacados y se ha consolidado como una parada clave para quienes visitan las islas. Su historia, la arquitectura gótica y uno de los rosetones más impresionantes del Mediterráneo explican por qué recibe anualmente a más de 1,2 millones de visitantes, superando a otros puntos muy populares del archipiélago.
Ese monumento es la Catedral de Palma, también conocida como La Seu de Mallorca, considerada la principal joya de la capital balear y el edificio más frecuentado en las islas. Construida entre los siglos XIV y XVI, la catedral refleja buena parte de los últimos ocho siglos de la historia mallorquina. Sus orígenes datan de la conquista cristiana llevada a cabo por Jaime I en 1229, momento en que se consagró la antigua mezquita a la Virgen María y se promovió la creación de un nuevo templo acorde al estilo vigente de la época.
La Seu de Mallorca, el gran ícono gótico de Palma
Uno de los aspectos más llamativos de la Catedral de Mallorca es su imponente fachada exterior, especialmente el portal del Mirador, una destacada obra del gótico internacional orientada hacia el mar. También resalta el portal Mayor, erigido entre 1594 y 1601 en estilo renacentista por el escultor Antoni Verger, así como la fachada neogótica del siglo XIX, diseñada por Joan Baptista Peyronnet. En su interior, el templo exhibe una planta rectangular dividida en tres naves, con bóvedas de crucería soportadas por catorce pilares octogonales de notable altura.
Más allá de su valor arquitectónico, La Seu alberga importantes obras de diferentes periodos artísticos, que van desde el gótico hasta el arte contemporáneo. Entre sus atractivos principales sobresale el rosetón mayor, con un diámetro superior a 12 metros, considerado uno de los más sorprendentes del mundo gótico, compuesto por 24 triángulos de colores. La catedral también conserva elementos como la capilla de la Trinidad, la capilla Real, la sillería del coro, esculturas medievales, retablos, sepulcros y obras barrocas. A esto se suma la intervención de Antoni Gaudí, realizada entre 1904 y 1914, y la contribución contemporánea de Miquel Barceló en la capilla del Santísimo, inaugurada en 2007.
Entre los principales símbolos turísticos de Baleares, existe un monumento que supera en número de visitas a otros sitios destacados y se ha consolidado como una parada clave para quienes visitan las islas. Su historia, la arquitectura gótica y uno de los rosetones más impresionantes del Mediterráneo explican por qué recibe anualmente a más de 1,2 millones de visitantes, superando a otros puntos muy populares del archipiélago.

