Se produjo un contacto entre Abascal y Moreno, pero en el partido situado más a la derecha aseguran que no fue el inicio de esa conversación «formal» que solicitan

Quedan 48 horas para el primer test sobre el estado del vínculo entre PP y Vox en Andalucía. Este jueves se constituirá el Parlamento autonómico y, con ello, se nombrarán los integrantes de la Mesa de la Cámara. Aunque este órgano, que dirige la actividad parlamentaria cotidiana, no ha sido una pieza clave para los de Santiago Abascal en esta etapa electoral —ya que en la anterior priorizaron asegurar la Presidencia de las Cámaras—, lo que ocurra el jueves puede aportar indicios sobre cómo evoluciona el entendimiento entre PP y Vox. Por ahora, el acercamiento parece estancado.
«Aún estamos a la espera de que el PP en Andalucía realice algún contacto formal para formar tanto el Gobierno como el órgano de gobierno de la Mesa», declaró este martes la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, quien señaló como «prioridad» que los populares «inicien oficialmente esas negociaciones». Vox, en cualquier caso, considera que la «iniciativa» corresponde a la formación dirigida por Juanma Moreno, «responsable de formar Gobierno y de concretar lo que han demandado los andaluces en las urnas».
Desde las elecciones del pasado 17 de mayo, el partido de Abascal ha estado solicitando al PP que establezca contacto y dé inicio a la conversación, algo que los populares han postergado durante este periodo. El sábado pasado, en la recepción oficial ofrecida al Papa León XIV en el Palacio Real, Abascal y Moreno tuvieron oportunidad de coincidir e intercambiar algunas palabras, aunque la charla no fue «en absoluto el inicio de una negociación formal», según informan desde Vox.
Aunque el plazo que tiene Moreno para conseguir una mayoría de investidura es amplio —podría extenderse hasta finales de verano—, la cita de este jueves urge a abrir algún canal de entendimiento con Vox, ya que lo contrario podría derivar en un enfrentamiento público importante entre ambas derechas. En la pasada legislatura, el PP cedió a los de Abascal un puesto en la Mesa con voz y voto, en un acto de generosidad, pues Moreno no requería el apoyo de Vox para ser investido presidente. Esta vez, sin embargo, los votos de la derecha dura son indispensables.
El precedente en Extremadura, Aragón y Castilla y León presenta diferentes escenarios respecto a cómo PP y Vox han abordado el examen que representa la constitución de la Mesa. En la primera de estas comunidades, los populares cedieron un asiento a los de Abascal —a pesar de que entonces no había entendimiento alguno—, pero no hicieron lo mismo en Aragón. En Castilla y León, ambas derechas establecieron un acuerdo para repartir varios cargos de este órgano. «La mesa se constituye el día 11, así que queda tiempo todavía», ha declarado este martes Millán acerca de su intención de negociar o reclamar asientos en este órgano.
La portavoz parlamentaria de Vox tampoco se ha mostrado clara respecto a su postura sobre si participarán o no en el futuro gobierno de la Junta. Al igual que otros dirigentes de su partido en este periodo, Millán ha aplazado esa decisión para un momento posterior. «Para nosotros, lo principal son las políticas, y luego se contemplará cómo se distribuyen las responsabilidades de gobierno», ha manifestado la portavoz.

