El valor promedio de las viviendas financiadas alcanzó en mayo los 276.000 euros, en comparación con los 309.000 euros de abril, mientras que la cuantía nominal media de las hipotecas solicitadas se redujo hasta los 197.000 euros

El precio de los inmuebles no ha dejado de incrementarse durante más de diez años, superando ahora los máximos establecidos en 2007, previos al estallido de la burbuja inmobiliaria. En el primer trimestre de este año se elevó un 12,9%, acumulando cinco trimestres consecutivos con aumentos superiores al 12%.
Tras este ascenso se encuentran los mismos elementos que han impulsado el mercado en los últimos tiempos: una demanda sólida, una oferta limitada que no logra satisfacerla y condiciones de financiamiento más ventajosas. Según especialistas, mientras estos factores sigan vigentes, el valor de las viviendas mantendrá su crecimiento, aunque la velocidad podría experimentar ajustes puntuales.
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“El mercado residencial español inició 2026 con una fuerte subida de precios que no muestra signos de desaceleración”, señala Ferran Font, director de Estudios de pisos.com. Destaca que, tras las recientes subidas, “los precios ya superan ampliamente los máximos alcanzados durante la burbuja”.
Viviendas más accesibles y hipotecas menores
Los elevados costos de las viviendas resultan inaccesibles para ciudadanos con ingresos medios y bajos, lo que provocó que el valor de las viviendas compradas en mayo con financiación disminuyera hasta los 276.000 euros en promedio, frente a los 309.000 euros de abril, según el reciente análisis mensual del Centro de Estudios de Trioteca (CET).
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Esta reducción vino acompañada de una caída en el valor nominal medio de las hipotecas solicitadas en mayo, que se situó en los 197.000 euros, cifra también inferior a la del mes anterior. Estas variaciones no apuntan a una desaceleración brusca del mercado, sino a un contexto de mayor cautela en las decisiones tanto de compradores como de entidades financieras.
Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, afirma que los precios de la vivienda y del alquiler continuarán en ascenso este año, salvo que España enfrente una crisis económica derivada del conflicto en Oriente Medio.
“Se observa una vuelta a la coherencia en el mercado. Desciende el valor medio de la vivienda, baja también el importe medio de la hipoteca, pero, simultáneamente, aumentan el euríbor y la tasa fija media contratada,” explica Ricard Garriga, CEO y cofundador de Trioteca.
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A su parecer, la financiación se está encareciendo nuevamente, lo que reduce parte de la demanda: “No se trata de un desplome del mercado, sino de una estabilización saludable. Menos entusiasmo, mayor precaución y compras más ponderadas”.
Precios al incremento por más tiempo
En el panorama actual, la presión de la demanda seguirá apoyando los precios, aunque su desarrollo dependerá considerablemente de la política monetaria que aplique el Banco Central Europeo respecto a los tipos de interés.
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Los expertos prevén una subida de 25 puntos básicos en la reunión que su Consejo de Gobierno realizará este jueves, situando el tipo de interés en el 2,25%.

“Si el coste del financiamiento vuelve a incrementarse, parte de la demanda perderá poder adquisitivo y el mercado podría entrar en una fase de estabilización. Esto no implica que los precios vayan a corregirse, dado que el desequilibrio estructural entre oferta y demanda sigue siendo considerable, pero sí que el ritmo extraordinario de crecimiento de los últimos trimestres podría desacelerarse”, asegura María Matos, directora de Estudios de Fotocasa.
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En particular, los especialistas coinciden en pronosticar que la perspectiva más probable para el segundo semestre del año será un mercado que experimentará subidas de precio, aunque “más moderadas” que las observadas hasta ahora.
Argumentan que la baja oferta de viviendas disponible seguirá sosteniendo los precios al alza, pero el aumento en el costo de las hipotecas y el endurecimiento de las condiciones financieras actuará como un freno sobre la demanda y contribuirá a desacelerar la intensidad de las alzas.
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Clase media baja y jóvenes, los principales compradores
En este sentido, Gonzalo Bernardos, advisor de Trioteca y profesor de Economía en la Universidad de Barcelona, argumenta que el mercado residencial en 2026 comparte algunos rasgos con el de 2023, especialmente en cuanto al impacto inflacionario provocado por los conflictos bélicos sobre la energía y el crecimiento, pero también muestra diferencias importantes en la composición de la demanda.
Señala que el protagonismo ahora recae en la demanda de clase media-baja y jóvenes menores de 40 años, impulsados por la demanda acumulada, la generación de empleo y la creciente dificultad para acceder al alquiler.
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Bernardos estima que esta combinación mantendrá la presión alta en el mercado residencial durante los próximos meses y aporta cifras. “En 2026 disminuirán las transacciones de viviendas en un 8%, pero sus precios se incrementarán un 5%”.
Además, “la brecha entre demanda y oferta de vivienda es tan significativa en el segmento de clase media-baja que pronostica la continuidad del boom inmobiliario al menos hasta el final de la década”.
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Su análisis se apoya, asimismo, en el deterioro del mercado del alquiler, donde la oferta se ha reducido en las grandes ciudades y el costo del arrendamiento sigue presionando la decisión de compra.
Este contexto refuerza la idea de que, incluso con una financiación más costosa, la propiedad seguirá siendo para muchas familias una opción más atractiva que el alquiler, especialmente en zonas donde la oferta residencial continúa siendo limitada.

