El comisionado de comercio anuncia una nueva estrategia para diversificar proveedores y reducir dependencia de China

In 2025, China restricted export of chips to the EU following a spat with the Dutch government over the the chip maker Nexperia.

La Comisión Europea está desarrollando una nueva herramienta para reducir la dependencia del bloque respecto a China, con el comisario de Comercio Maroš Šefčovič anunciando el viernes que las empresas podrían tener la obligación de abastecerse de al menos tres proveedores diferentes.

El comisario de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, aseguró el viernes la creación de un instrumento destinado a apoyar a las empresas europeas en la diversificación de sus proveedores y a evitar la escasez de materiales críticos procedentes de China.

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“La diversificación ahora requiere un instrumento específico”, declaró Šefčovič en el Foro de Seguridad Económica de Bruselas, organizado por el European Policy Centre y con la colaboración de Euronews. “Casos industriales recientes, particularmente en el suministro de chips y tierras raras, han reforzado mi convencimiento de que es necesario un cambio significativo.”

Este anuncio se produce tras las interrupciones en industrias estratégicas europeas el año pasado, cuando China bloqueó la exportación de tierras raras — esenciales para tecnologías verdes y el sector de defensa — así como de chips utilizados en la industria automotriz.

No obstante, esta medida podría incrementar la tensión con Pekín, que ya ha amenazado con represalias en caso de que la UE cierre su mercado a empresas chinas.

“La industria debe asumir su responsabilidad”

Šefčovič comentó posteriormente a Euronews que la iniciativa implicaría que las empresas deban abastecerse de tres proveedores diferentes, aunque aún está por definir “qué se hará exactamente con la propuesta legal.”

La medida buscaría garantizar que las compañías no dependan completamente de un solo proveedor, como China. Sin embargo, las empresas de la UE podrían mostrar reticencias a respaldar esta medida si supone un aumento en los costes de producción.

El comisario afirmó que la seguridad económica es una “responsabilidad” compartida y que las empresas europeas deberían considerar los riesgos geopolíticos como parte integral de sus “operaciones principales.”

“La industria está en primera línea. Debemos respaldarla, pero también debe cumplir con su parte.”

En 2025, las autoridades neerlandesas tomaron el control del fabricante de chips Nexperia por preocupaciones relacionadas con que su propietario chino, Wingtech Technology, pudiera trasladar operaciones clave y propiedad intelectual a China. Pekín respondió bloqueando temporalmente la exportación de chips fundamentales para los productos de Nexperia y para la industria automotriz europea.

El peligro para Europa no proviene únicamente del suministro de chips. También surge de la dependencia del bloque respecto a las tierras raras chinas, el 90% de las cuales son refinadas y procesadas por este gigante asiático.

Durante las tensiones comerciales del año pasado con Estados Unidos, China suspendió asimismo la exportación de tierras raras. Los envíos se reanudaron tras varias semanas de negociaciones, pero la tregua fue pactada por un año, hasta octubre de 2026, dejando a Europa en una situación precaria.

Las relaciones entre China y la UE se tensan cada vez más, mientras Bruselas se prepara para implementar nuevas herramientas que la protejan del exceso de capacidad china. El bloque enfrenta un déficit comercial récord de 359.9 mil millones de euros y continúa teniendo dificultades para restablecer condiciones equitativas con Pekín, pese a los esfuerzos continuos de diálogo.

Al mismo tiempo, las empresas europeas denuncian prácticas comerciales desleales por parte de China, y varios estados miembros — incluyendo Francia, Italia, España, Países Bajos y Lituania — han instado a la Comisión a adoptar una postura más firme mediante nuevos instrumentos de defensa comercial.

Sin embargo, dos proyectos legislativos de la UE — la denominada Ley Aceleradora Industrial y la Ley de Ciberseguridad — orientados a restringir el acceso al mercado europeo para compañías chinas, ya han suscitado amenazas de represalias de Pekín, elevando la posibilidad de una guerra comercial si la UE avanza en esta dirección.

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