Las claves
Sumar afronta una fuerte fractura interna entre Lara Hernández y Verónica Martínez, las dos dirigentes señaladas por Yolanda Díaz.
Las acusaciones de acoso dirigidas contra Lara Hernández han profundizado la crisis, generando posturas contrapuestas sobre su permanencia al mando del partido.
La designación de Verónica Martínez como portavoz parlamentaria y el mutismo de Yolanda Díaz han incrementado la disputa por el control de Sumar.
El grupo parlamentario se halla dividido y la Asamblea de julio será decisiva para determinar el liderazgo futuro de la formación.
Sumar se encuentra en un estado de conflicto generalizado. Las dos figuras impulsadas por Yolanda Díaz para liderar el partido, la coordinadora general y la portavoz parlamentaria, encabezan las facciones opuestas.
Lara Hernández y Verónica Martínez compiten por decidir quién asumirá el liderazgo tras la Asamblea prevista, casi con seguridad, para el próximo 11 de julio.
«Los partidos funcionan como las familias. Desde fuera aparentas armonía, pero la realidad es distinta… En los partidos, los congresos internos son como la cena de Nochebuena con el cuñado y los suegros», explican desde una agrupación dentro de Sumar, aunque no vinculada directamente al movimiento de Yolanda Díaz.
Las denuncias de acoso contra la coordinadora general, Lara Hernández, han transformado al partido en «una auténtica jaula de grillos», según describen varios diputados del espacio progresista.
Algunos consideran que las acusaciones tienen un trasfondo político y buscan exclusivamente «deshacerse» de Hernández. Otros reclaman un análisis riguroso de las investigaciones abiertas, opinando que una dirigente con procesos internos pendientes debería «renunciar y no presentarse en la próxima Asamblea».
Por su parte, el círculo cercano a Hernández afirma que ella permanece «tranquila y en calma».
Tras la renuncia de Íñigo Errejón, motivada por una denuncia por agresión sexual, Yolanda Díaz optó por asignar la portavocía del grupo parlamentario a alguien de su plena confianza: Verónica Martínez Barbero, diputada por Pontevedra e integrante del Movimiento Sumar.
Se trata de una profesional técnica, sin antecedentes políticos pero con experiencia en gestión. Provenía del Ministerio de Trabajo y previamente presidió el Consejo Gallego de Relaciones Laborales, en la administración de Alberto Núñez Feijóo.
La decisión de Díaz ignoró otras fuerzas integradas en Sumar en el Congreso, a pesar de que IU dispone de un mayor número de cuadros.
Pocos meses después, en marzo de 2025, Yolanda Díaz modificó la dirección de su propio Movimiento. Este cambio se produjo en una asamblea tras un periodo de interinidad que siguió a su renuncia tras la debacle en las europeas.
Su objetivo fue abandonar la gestión diaria del movimiento y transferir la responsabilidad orgánica a otros integrantes, mientras ella adoptaba el rol de «invitada permanente» en el Grupo Ejecutivo, posición que comparte con Verónica Martínez.
Yolanda Díaz mantiene silencio
A cambio, promovió a una figura desconocida, Lara Hernández, otra persona de confianza, para ocupar la coordinación general de Sumar, cargo que compartía con el diputado Carlos Martín, quien renunció pocos meses después.
Esa renuncia habría servido a Hernández, según sus detractores, para fortalecer su poder y relegar a la secretaria de Organización, Laura Moreno, quien finalmente presentó su dimisión esta semana, lanzando acusaciones de acoso dentro de la formación.
El conflicto dio paso a la formación de divisiones claras. «O dimites y te retiras, o enfrentas la batalla política buscando apoyos», sostienen defensores de Hernández ante las quejas internas por mobbing presentadas ante el Comité Antiabusos.
La cuestión gira en torno a quién recibe el respaldo. Algunas personas que abandonaron la Ejecutiva, como la ex secretaria de Comunicación, Elisabeth Duval, ya han manifestado su rechazo hacia Hernández.
En el grupo parlamentario persiste la polarización entre seguidores de Martínez y Hernández, mientras Yolanda Díaz permanece en silencio.
Mientras tanto, los partidos que forman el Grupo parlamentario de Sumar, aunque no pertenecen al movimiento, sostienen que esta crisis interna no altera su rumbo y continúan buscando a un sucesor para Yolanda Díaz como candidata de cara a las próximas elecciones generales.
Ahora queda esperar un mes más para observar cómo se configura el Movimiento y su función dentro de una coalición de izquierdas renovada.

