Las claves
Lara Hernández, quien reemplazó a Yolanda Díaz al mando de Sumar, enfrenta acusaciones internas por acoso laboral y señalamientos de fraude en las primarias.
Laura Moreno, secretaria de Organización, renuncia alegando un empeoramiento en su salud mental y denuncia aislamiento y exclusión dentro del partido.
Sumar atraviesa una crisis interna marcada por una ola de dimisiones en su ejecutiva después de la salida de Yolanda Díaz, incluyendo figuras como Íñigo Errejón, María Eugenia Rodríguez Palop y Carlos Martín Urrutia.
La formación se prepara para un congreso destinado a renovar su dirección, mientras varias agrupaciones de la izquierda intentan incluir a Sumar en una nueva coalición electoral.
El desorden domina en Sumar. La persona que dejó Yolanda Díaz al frente tras su decisión de retirarse, Lara Hernández, no logra detener la sangría interna.
A la sucesión de renuncias, la prolongada incertidumbre sobre el relevo de Díaz como cabeza de lista, las estrategias de Gabriel Rufián para crear un nuevo espacio en la izquierda y las poco halagüeñas expectativas electorales, se suman además denuncias internas por mobbing.
Pocas horas después de que se anunciara la dimisión de la secretaria de Organización de Sumar, Laura Moreno, la exresponsable de Comunicación de la coalición, Elisabeth Duval, publicó este martes un tuit donde mencionaba «acoso laboral» dentro de la formación.
Minutos después, especificó sus comentarios y apuntó a la coordinadora general, Lara Hernández, por «llevar meses infringiendo los estatutos con una investigación por acoso laboral».
La acusación estaría vinculada al trato hacia varios empleados de la agrupación. Esto es negado desde el entorno de Hernández, donde anuncian «acciones» contra Duval y aseguran que la renuncia de Moreno responde a «razones estrictamente personales».
No obstante, en la carta de renuncia, Moreno reconoce haber sufrido «un deterioro» en su «salud mental» debido a que defendía un proyecto político «en el que pocos creían”.
Moreno incluso admite que, «si lo hubiera sabido», habría evitado «la ansiedad crónica, la medicación y el tratamiento».
«Fui gradualmente apartada de mis funciones y marginada de las estructuras de Movimiento Sumar por insistir en lo que consideraba nuestros compromisos». «Me excluyeron sin previo aviso» del espacio de coordinación de los partidos que integran Sumar, añade.
Concluye con un aviso preocupante para la formación: «En este momento, se desarrolla una investigación interna solicitada por seis altos dirigentes institucionales y orgánicos que observaron comportamientos preocupantes de la co-coordinadora hacia algunos empleados».
Tras la dimisión de Yolanda Díaz, después de la derrota en las elecciones europeas, la formación ha experimentado varias salidas en su Ejecutiva, como las de la exdiputada europea María Eugenia Rodríguez Palop, el ex portavoz parlamentario Íñigo Errejón tras una denuncia por acoso sexual y la exsecretaria de Comunicación, Elisabeth Duval.
Otras dimisiones destacadas incluyen la del co-coordinador general Carlos Martín Urrutia, quien compartía la dirección con Hernández.
Con su salida, la posición de adjunto queda vacante y la actual líder ha asumido todo el protagonismo hasta la celebración de la Asamblea, que aún está pendiente y se prevé realizar a principios de julio salvo imprevistos.
En su mensaje en X, Duval también acusaba a Hernández de «fraude en las primarias internas» en la Comunidad Valenciana, donde supuestamente favoreció a una candidatura afín. Por ello, concluía que Hernández «debería dimitir y no presentarse a la próxima Asamblea de Sumar».
Todo esto ocurre mientras el partido debe organizar un congreso para renovar sus cargos y conformar una dirección paritaria, tras la renuncia de Martín Urrutia en agosto pasado.
Está previsto que este jueves se vote la convocatoria del proceso, que probablemente se realizará el 11 de julio, mientras otras formaciones, como IU, Más Madrid o los Comunes, intentan incorporar a Sumar en una nueva coalición de siglas para las próximas elecciones generales.

