Diabetes tipo 5: una categoría emergente que genera debate entre científicos y médicos

Mujer pinchandose

Fuente de la imagen, Getty Images

    • Autor, Isabel Shaw
    • Título del autor, Global Health, BBC
  • Fecha de publicación 5 junio 2026
  • Tiempo de lectura: 8 min

Al administrar insulina a Noella Mukumbi por primera vez, los médicos creyeron estar salvándole la vida. Sin embargo, esta mujer de 30 años, originaria de la República Democrática del Congo, afirma que el tratamiento le provocaba la sensación de estar muriendo.

Noella, peluquera y madre de dos hijos, fue diagnosticada con diabetes tipo 1 en 2023, aunque pronto notó que algo no encajaba.

Explica que tras iniciar las inyecciones diarias habituales de insulina, sufría mareos y pérdida del equilibrio. En una ocasión, llegó a desmayarse.

"Mientras arreglaba la ropa de los niños, mi esposo me encontró tirada en el suelo gritando", relata a BBC Servicio Mundial.

Tres años después, los especialistas le comunicaron que probablemente padece diabetes tipo 5.

La diabetes, que afecta a más de 830 millones de personas globalmente, ocurre cuando el cuerpo no logra controlar el nivel de azúcar en la sangre por medio de la insulina, lo que puede ocasionar niveles peligrosamente elevados.

La diabetes tipo 5 es una variante que se cree surge tras prolongados periodos de mala alimentación, especialmente durante la infancia y adolescencia.

La Federación Internacional de Diabetes (FID), que agrupa a 251 asociaciones nacionales, otorgó reconocimiento formal a esta forma el año pasado.

No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no admite esta categoría, argumentando que no hay evidencia suficiente para considerarla una forma distinta de diabetes.

Varios científicos sostienen que el tipo 5 podría llegar a impactar hasta a 25 millones de personas con diabetes, advirtiendo que diagnosticarla incorrectamente conlleva riesgos para el tratamiento.

La doctora Meredith Hawkins, directora del Instituto Mundial de Diabetes en la Facultad de Medicina Albert Einstein, considera que la mala clasificación es un problema extendido y que conduce a muertes debidas a tratamientos erróneos con insulina.

"Muchos jóvenes con quienes hemos trabajado simplemente no despertaron al día siguiente", subraya.

Noella se sienta adentro frente a la cámara con una pequeña sonrisa. Lleva pendientes de aro de plata, un collar y un top rojo.

Fuente de la imagen, BBC World Service

"Cansancio constante"

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que impide la producción de insulina, mientras que el tipo 2 está vinculado a la resistencia a esta hormona.

No obstante, los expertos sugieren que la diabetes tipo 5 se relaciona con la desnutrición crónica, que afecta el desarrollo del páncreas, el órgano encargado de crear insulina.

Estos pacientes podrían continuar produciendo insulina, aunque en cantidades insuficientes y, a menudo, presentan sensibilidad inusual hacia esta.

Por este motivo, los tratamientos habituales no siempre resultan efectivos y, en ciertos casos, pueden ser dañinos.

Incluso una dosis pequeña de insulina puede causar hipoglucemia (una caída peligrosa del azúcar en sangre), que puede llegar a ser letal.

Como ocurre en otras formas, la diabetes tipo 5 también puede desencadenar problemas serios: ceguera, insuficiencia renal, neuropatías y heridas que tardan en cicatrizar, pudiendo requerir amputaciones.

Sophia se sienta en la playa en una foto de selfie. Muestra una hilera de barcos que se balancean en el horizonte, mientras ella está sentada con una camisa estampada, una gorra de béisbol y sostiene una lata en la mano.

Fuente de la imagen, Sophia Sharer

Dado que comúnmente afecta a jóvenes con peso corporal considerablemente bajo y niveles altos de glucosa en sangre, es simple confundir este tipo con la diabetes tipo 1, pues los síntomas pueden parecerse mucho.

Actualmente residente en Uganda, Noella relata que siempre fue delgada, y tras el nacimiento de su segundo hijo comenzó a experimentar malestares.

"Tenía la boca seca constantemente. Bebía mucha agua e incluso me despertaba dos o tres veces por la noche", comenta.

Además, perdió peso rápidamente, bajando de 58 a 49 kilogramos, sintiéndose agotada con frecuencia, síntomas típicos del tipo 1.

"Diabetes magra"

La diabetes tipo 5 surge principalmente en regiones de Asia y África subsahariana, zonas donde la malnutrición infantil sigue siendo común.

Sin embargo, investigaciones indican que esta forma de diabetes también está aumentando en personas con bajo peso en otros países.

Un estudio de 2023, publicado en Diabetes Care y basado en datos de más de 2,6 millones de adultos en Estados Unidos, mostró que la incidencia de la llamada «diabetes magra» se incrementa entre quienes no presentan obesidad.

Sophia Sharer, desde Londres, cree que encaja en esta categoría. A los 23 años, un análisis de rutina detectó niveles de glucosa propios de la diabetes.

La periodista, ahora de 26 años, menciona que durante gran parte de su infancia y adolescencia mantuvo un peso muy bajo y que en algún momento estuvo hospitalizada.

Al comenzar a aumentar de peso a los 19 años, empezó a sentirse mal.

"Sentía un hambre intensa, temblaba con rapidez y pensaba que me iba a desmayar".

Tras descartar diabetes tipo 1 y otras formas genéticas raras, los médicos la ingresaron en una clínica de diabetes tipo 2 "por falta de opciones mejores", explica.

Un investigador involucrado en la definición del tipo 5 le comentó que probablemente comparte algunas características con esta forma de diabetes.

No obstante, debido a que en Reino Unido carecen de una prueba diagnóstica formal, su diagnóstico no ha podido confirmarse.

Un gráfico que muestra cómo la diabetes afecta al cuerpo. Los síntomas comunes incluyen la necesidad frecuente de orinar, la fatiga, la sed excesiva, la pérdida de peso, la visión borrosa y el aliento dulce y afrutado. Los síntomas a largo plazo incluyen heridas que cicatrizan lentamente, infecciones frecuentes o duraderas, ceguera, daños en el corazón o los riñones, daños en los nervios y un flujo sanguíneo deficiente.

Fuente de la imagen, BBC/OMS/Clínica Cleveland

Reconocimiento reciente

La ausencia de un test diagnóstico definitivo explica en parte las dificultades para lograr un reconocimiento universal de esta enfermedad.

En 1985, la OMS la identificó como «diabetes relacionada con la desnutrición», pero 12 años después la excluyó de las clasificaciones oficiales debido a la falta de consenso sobre su diferenciación respecto al tipo 2.

Desde entonces, la enfermedad fue prácticamente olvidada en los textos médicos y guías clínicas habituales.

Más tarde, en abril de 2025, la Federación Internacional de Diabetes la reconoció formalmente. Un estudio realizado por más de 50 científicos y publicado en Lancet el año previo, contribuyó a este avance.

La OMS señaló que las revisiones de su sistema en 1999 y 2006 "no hallaron suficiente evidencia científica para añadir esta categoría como distinta".

Sin embargo, admite que su clasificación actual "no refleja todas las características clínicas de los casos de diabetes" y que la diabetes tipo 5 podría incorporarse de nuevo a sus directrices si se obtienen pruebas sólidas que respalden su individualización.

Quienes apoyan esta inclusión sostienen que el reconocimiento por parte de la FID ya ayuda a que los pacientes reciban un tratamiento más adecuado.

"Por primera vez, habrá un capítulo dedicado en la endocrinología de DeGroot", celebra la doctora Meredith Hawkins, refiriéndose a uno de los principales libros médicos usados mundialmente.

"Recuperé mi fuerza"

Noella está de pie frente a unas escaleras, con un top negro y pantalones, y lleva una bolsa negra. Lleva el pelo recogido y sonríe a la cámara.

Fuente de la imagen, Noella Mukumbi

Algunos organismos internacionales clave, como la OMS y la Asociación Estadounidense de Diabetes, junto con otros especialistas, aún cuestionan la existencia del tipo 5 como una enfermedad separada.

Un experto indio en diabetes opina que lo que se denomina tipo 5 podría ser simplemente diabetes tipo 2 en personas con bajo peso, o una variante del tipo 1, en lugar de una condición diferente.

"Si realmente es tipo 5, indícame cómo diagnosticarla", desafía el doctor V Mohan, presidente del Centro de Especialidades en Diabetes en Chennai. "Enséñame un marcador".

Sin prueba diagnóstica clara, los especialistas buscan patrones como desnutrición infantil, bajo peso corporal y respuestas inusualmente intensas a la insulina.

La FID ha conformado un grupo de trabajo para diseñar criterios diagnósticos formales y pautas terapéuticas.

Estudios preliminares indican que ciertos pacientes podrían beneficiarse de mejor nutrición y manejo cuidadoso de los medicamentos.

No obstante, la financiación representa un gran obstáculo, en medio de recortes crecientes en los presupuestos sanitarios y en la asistencia internacional, incluso por parte de principales donantes como EE.UU. y Reino Unido.

Algunos investigadores temen que esta condición pueda volverse más prevalente en lugares afectados por conflictos, hambrunas e inseguridad alimentaria.

"Parece que nos enfrentamos a una crisis alimentaria global muy grave", comenta Hawkins. "Esto supondrá malas noticias para la generación que viene".

Tras la revisión de su diagnóstico, a Noella le redujeron la insulina y comenzaron a administrarle metformina, un medicamento oral comúnmente usado para tratar la diabetes tipo 2.

Ella afirma que su salud ha mejorado considerablemente: ha recuperado peso y su visión se ha aclarado.

"Antes me sentía muy débil", comenta. "Pero ahora me siento mucho más fuerte".

Este artículo fue redactado originalmente en inglés y traducido con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial. Posteriormente, un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo empleamos IA.

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