En Colombia existen cerca de 7 mil 500 presos políticos, sindicalistas, campesinos, estudiantes y dirigentes populares que se encuentran en las cárceles del Estado colombiano. Sin embargo, para las grandes agencias de noticias al servicio de la oligarquía, sólo existe el sufrimiento de los familiares de policías y militares prisioneros de guerra retenidos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
En las cárceles colombianas se tortura, se niega la visita a familiares y la asistencia médica a la población carcelaria, especialmente a los presos políticos. Estos hechos, no sólo han sido denunciados por los comunistas, también organizaciones de los Derechos Humanos así como diversos medios alternativos de comunicación, ante la tendienciosa opacidad de las grandes agencias periodísticas.
El Estado colombiano además de contar con el asesoramiento y el financiamiento de los EEUU para bombardean poblaciones y asesinar revolucionarios como el reciente caso del comandante Alfonso Cano, cuenta con una sofisticada maquinaria de mentiras para desprestigiar la lucha insurgente. El objetivo de Juan Manuel Santos no es la paz, por el contario, es continuar la guerra por otros medios: los de la desinformación.
