Durante los últimos cuarenta años, el México postsesentayocho ha experimentado importantes expresiones de lucha popular, detonadas desde diferentes trincheras. El movimiento estudiantil, postrado y en repliegue durante muchos años demostró en diferentes momentos una vitalidad, una frescura y una rebeldía propias de la juventud que con conciencia de clase lucha por un futuro digno, brillante y sin explotación.
