Este singular monumento, erigido para conmemorar una gesta local durante las guerras carlistas, se ha transformado en uno de los lugares más sorprendentes de la comunidad
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A poco más de 20 kilómetros de Logroño, en medio de algunas de las bodegas más reconocidas de La Rioja, se encuentra una réplica de la Estatua de la Libertad que pocos turistas esperan descubrir. Más allá de ser un simple atractivo, este monumento conmemora uno de los momentos más relevantes de la historia de este municipio riojano durante las guerras carlistas.
La localidad en cuestión es Cenicero, un municipio de la Rioja Alta donde la cultura vitivinícola es parte esencial tanto del paisaje como de la vida diaria. Pero, aparte de sus prestigiosas bodegas y los cientos de calados subterráneos que atraviesan el casco urbano, posee un monumento singular que conserva viva la memoria de una hazaña que marcó la historia del pueblo para siempre.
La tenaz defensa de 70 vecinos frente a 5.000 soldados
Para comprender el origen de este monumento, es necesario remontarse a octubre de 1834. Durante la Primera Guerra Carlista, las tropas lideradas por Tomás de Zumalacárregui llegaron a Cenicero con la misión de castigar a la Milicia Urbana local, que había impedido una operación estratégica carlista días antes.
Las crónicas de la época narran que aproximadamente 70 hombres resistieron durante 26 horas el asedio de un ejército compuesto por cerca de 5.000 soldados. Los defensores se atrincheraron principalmente en la iglesia del pueblo, donde soportaron disparos, amenazas e incluso un incendio que obligó a muchos a buscar refugio en la torre y tras barricadas improvisadas. Finalmente, los atacantes se retiraron del asedio ante la posibilidad de que llegaran refuerzos para los defensores, concluyendo así uno de los hechos más recordados en la historia de Cenicero.
Casa de la Cultura de Cenicero, donde se exhibe una de las piezas patrimoniales más notables del municipio.
Quienes recorren Cenicero actualmente descubren mucho más que este monumento tan particular. La localidad ofrece la posibilidad de visitar la histórica iglesia de San Martín, pasear por la plaza de España, acercarse a la ermita de la Virgen del Valle y explorar los tradicionales calados que se extienden bajo sus calles. Además, cuenta con algunas de las bodegas más prestigiosas de la Rioja Alta y un paisaje de viñedos que hace de este municipio, emplazado junto al Ebro, una de las paradas más atractivas para conocer la esencia de La Rioja.
A poco más de 20 kilómetros de Logroño, entre algunas de las bodegas más emblemáticas de La Rioja, se alza una réplica de la Estatua de la Libertad que pocos visitantes esperan encontrar. Lejos de ser sólo una curiosidad, el monumento recuerda uno de los episodios más importantes de la historia de este municipio riojano durante las guerras carlistas.

