La historia del papamóvil moderno está profundamente vinculada al atentado que sufrió Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 en la plaza de San Pedro

El papamóvil vuelve a convertirse en uno de los protagonistas principales en los desplazamientos del papa León XIV durante sus eventos públicos en España. Este vehículo, diseñado para conjugar proximidad con los fieles y las más estrictas medidas de seguridad, representa una pieza singular en la historia del Vaticano. Su valor puede superar los 400.000 euros en ciertas versiones, y su desarrollo ha estado condicionado por la necesidad de proteger al Pontífice sin aislarlo de quienes acuden a verlo.
La evolución del papamóvil moderno está estrechamente relacionada con el atentado sufrido por Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 en la plaza de San Pedro. Antes de ese hecho, los pontífices empleaban distintos medios de transporte, desde la tradicional silla gestatoria hasta coches convencionales adaptados para sus apariciones públicas. Tras aquel ataque, el Vaticano promovió la creación de vehículos blindados con cristales a prueba de balas y estructuras reforzadas.
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Con el tiempo, el papamóvil se transformó en una mezcla entre coche oficial y cápsula de seguridad. Su rasgo más característico son las amplias superficies acristaladas que permiten al Papa saludar a los fieles mientras permanece protegido. Además, estos vehículos están adaptados especialmente para facilitar la movilidad en grandes concentraciones y para responder ante eventuales emergencias.
Las prestaciones técnicas también son destacables. Algunos modelos alcanzan velocidades de hasta 235 km/h, alcanzan cerca de 400 caballos de fuerza y están equipados con tecnología avanzada diseñada para las exigencias del Vaticano. Todo esto explica que el precio de estas unidades pueda llegar a situarse en torno a los 400.000 euros, según las modificaciones incorporadas.
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Versiones históricas del papamóvil
El papa León XIV ha recorrido el centro de Madrid en papamóvil durante su primer trayecto en este vehículo por la capital española, donde cientos de ciudadanos le han dado la bienvenida desde el Palacio Real hasta las cercanías de la plaza de Colón.
A lo largo de las últimas décadas han existido múltiples variantes del papamóvil. La marca Mercedes-Benz ha sido la principal suministradora de estos vehículos para la Santa Sede, aunque España también ha dejado su marca en esta historia particular. En la visita de Juan Pablo II a Barcelona en 1982 se adaptó un Seat Panda para facilitar sus desplazamientos, y al año siguiente se fabricó en Linares un Land Rover Santana especialmente diseñado para el Pontífice.
Ese Land Rover español permanece como parte del patrimonio histórico del Vaticano y actualmente se exhibe en sus instalaciones. Su construcción respondió a las demandas de seguridad de entonces, así como a la necesidad de contar con un vehículo capaz de moverse por diferentes terrenos sin sacrificar la protección del Papa durante sus apariciones públicas.
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El modelo más reciente fue presentado en 2024 por el papa Francisco y representa un avance tecnológico significativo. Se trata de un Mercedes eléctrico Clase G EQ, un todoterreno de casi tres toneladas con una potencia de 580 caballos. A pesar de su tamaño, puede acelerar de cero a cien kilómetros por hora en apenas 4,7 segundos, cifras poco comunes en un vehículo diseñado con fines institucionales.
La apuesta por la electrificación refleja asimismo los cambios en la industria automotriz. Este nuevo papamóvil conserva la histórica matrícula SCV 1, correspondiente al Estado de la Ciudad del Vaticano, pero añade innovaciones inéditas. Entre ellas destaca la capacidad de girar sobre sí mismo gracias a motores independientes en cada rueda, una función inspirada en tecnologías de vehículos todoterreno de última generación.
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La elaboración del papamóvil actual requirió la labor de más de 500 artesanos especializados y se realizó entre las plantas de Graz, en Austria, y Sindelfingen, en Alemania. Aunque el precio base del Mercedes G580 eléctrico ronda los 196.000 euros en España, las modificaciones profundas hechas para el Vaticano incrementan considerablemente su coste final. Entre estas destacan la plataforma elevada que permite al Papa saludar de pie, el gran domo acristalado y los complejos sistemas de seguridad que convierten a este vehículo en una de las piezas más exclusivas del mundo automotor.

