El Comunista

El sueño emancipador se propone arrancar piedra sobre piedra la dominación sobre la sociedad. En toda la marcha del capitalismo que lo rechaza tan tajantemente, nada consigue que este anhelo se abandone, no bastan las derrotas de sus procesos para borrarlo, ni siquiera ante la conquista de algunos de sus propósitos por muy importantes que sean, la lucha por una nueva sociedad resiste por sobre todas las cosas. El sueño de libertad persiste porque es una obra histórica de los pueblos que no se agota en los marcos del espacio, los tiempos, la movilidad o el pensamiento de la civilización actual, porque existe contra ella y todo lo que representa.

La dominación con su núcleo consistente en explotar, manipular, oprimir, vejar, excluir, controlar o alienar, forja un sistema de relaciones de propiedad, de producción, de intercambio, de apropiación, de poder, de vida sometida; el principio y el fin del capitalismo para que unas clases minoritarias prevalezcan sobre las mayorías. Como se entiende, las relaciones capitalistas han sido destructoras y desintegradoras del ser social humano, aspirando el trabajo social expiran disolución social. Su matriz propiedad-producción-apropiación absorbe toda nuestra conducta social e individual, nos separa para ligarnos sólo por vía de las relaciones de intercambio que simulan reciprocidad pero entrañan desigualdad, pretenden equivalencia e imprimen inequidad, pregonan la retribución justa pero practican la depredación –evoquemos Chevrón-Texaco en Ecuador como muestra significativa–. El intercambio burgués en sí, es la simple unión de los sujetos que han sido separados para que permanezcan en los ámbitos de las contradicciones y resistencia sociales.

Sin romper dichas relaciones capitalistas, sin romper también los parámetros que con ellas se han formado en constantes cultural-políticas de discernimiento de la acción que seguirán estimulando a las primeras; no podremos, en tanto mayorías crear las generaciones que resuelvan la cuestión total de la dominación, que venzan sus funciones y manifestaciones en la sociedad con todo su escalofriante universo de antagonismos y miserias.

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