El Comunista

Cuando en el año 2000 Ernesto Zedillo declaró incluso antes que el IFE, que el PAN y su candidato Vicente Fox eran los ganadores de las elecciones presidenciales, terminando así lo que Vargas Llosa definió como una “dictadura perfecta” de más de 70 años, hasta ese día mucha gente pensaba que el PRI era el enemigo de los mexicanos, el responsable del desastre nacional en que nos encontramos.

La verdad es que el PRI había agotado sus posibilidades de seguir gobernando desde que Salinas de Gortari realizó las contrareformas constitucionales que permitieron terminar de privatizar la industria nacional, la entrada de la tierra, los ejidos y las tierras comunales, al mercado y, la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio.

Reconocemos que la política no es más que el reflejo de la economía. Y debemos reconocer que las condiciones económicas del país hasta principios de los ochentas habían cambiado drásticamente. El proceso de concentración y centralización capitalista que inicia la burguesía al triunfo de la revolución de 1910-1917 y que despega durante el sexenio del General Lázaro Cárdenas, al amparo del Estado mexicano había conducido a donde inexorablemente debía conducir: el país entró de lleno a la fase de los monopolios, ocupando un lugar intermedio en la pirámide imperialista mundial, con fuertes relaciones de interdependencia. Se acabó por tanto cualquier posibilidad de desarrollo independiente del país. La transferencia del sector estatal de la economía a particulares vía privatizaciones logró la consolidación de grandes y fuertes monopolios, varios de ellos de capital mexicano. El Estado mexicano se había transformado en un Estado de los monopolios.

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