La Federación Sindical Mundial condena enérgicamente el baño de sangre en Libia organizado por el régimen de Gadafi, un régimen que fue aliado de Estados Unidos y Gran Bretaña y siguió un profundo curso antidemocrártico a favor del capital internacional.
Expresamos nuestra solidaridad y apoyo a las fuerzas populares que luchan por derechos laborales y libertades democráticas.
