El país está en una coyuntura en la cual la derecha y la ultraizquierda están jugando un papel desestabilizador, con mentiras y engaños en los medios de comunicación a su servicio, para recapturar el poder político perdido. El gobierno ha contribuido, en alguna medida, a esta desestabilización con una mala o baja comunicación en la aplicación de un modelo de conducción del proceso y la adopción de las medidas apropiadas.
