EL ESPAÑOL conversa con el futbolista del franjirrojo antes de la histórica final del miércoles en la Conference League ante el Crystal Palace.
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Existen jugadores que llegan a un club solo a disputar partidos y otros que logran comprender la esencia del club. Sergio Camello forma parte de este segundo grupo desde hace varios años.
El atacante madrileño, nacido en 2001 y formado en las categorías inferiores del Atlético de Madrid, llegó al Rayo Vallecano en calidad de cedido en 2022 antes de que el club confirmase su fichaje de manera definitiva.
Desde entonces, ha pasado a ser uno de los jugadores clave de la plantilla que este miércoles 27 de mayo disputará en Leipzig la primera final europea en los 102 años de historia del club.
Con cerca de un centenar de medios acreditados en la ciudad deportiva del Rayo para el Media Day oficial de la UEFA, Camello dialogó con EL ESPAÑOL en una entrevista donde describió, con la sencillez propia del club, lo que significa vestir la franja roja de Vallecas.
La pregunta inicial era inevitablemente la misma que acompaña toda esta historia: ¿el Rayo se comprende desde el primer día? «Creo que si tienes inteligencia lo captas rápido», responde sin vacilar.
«Primero tienes que mostrar humildad para aceptar todo lo que sucede aquí, que es especial, aunque muchas veces también para lo negativo. Luego, escuchar a quienes llevan muchos años aquí y que, en lugar de quejarse, aportan.»
El delantero narra un proceso de adaptación que no depende del fútbol, sino de las personas. «Cuando entiendes todo eso, empiezas a integrarte en el barrio, en su gente, y es ahí cuando te atraviesa la flecha y te enamoras«, expresa.
Sergio Camello ateniendo a un grupo de niños, captado por EL ESPAÑOL. EL ESPAÑOL
Lo que hace aún más relevante esta declaración es que Camello no es un forastero en Madrid. Nacido en la capital, creció localmente y apenas conocía Vallecas de manera superficial.
Él mismo reconoce con sinceridad y una sonrisa: «Lo único que hacía en Vallecas antes era tatuarme. Nunca me había detenido a convivir con su gente o a establecer vínculos. A veces te hacen pensar que Vallecas es un barrio un poco conflictivo y, siendo de Madrid, evitas acercarte mucho».
Y concluye: «Después resulta todo lo contrario. La vida que hay en Vallecas, la juventud, la gran cantidad de sitios buenos para comer… Ahora soy un poco más vallecano«.
Esa identidad barrial, esa cotidianidad reivindicada como un valor, es también lo que ha llevado al equipo hasta la final. En la rueda de prensa con los medios presentes en la ciudad deportiva, Camello fue aún más claro: el Rayo, afirmó, es «lo último que queda del fútbol de antes«.
«A veces te hacen pensar que Vallecas es un barrio un poco conflictivo. Después resulta todo lo contrario»
«Siempre comento a quienes llegan a Vallecas que lo menos importante es el fútbol. Lo esencial es todo lo que hay alrededor: los momentos antes del partido, la conexión con la afición, el apoyo que reciben, las causas que defienden y por las que luchan. Que un equipo tan especial haya alcanzado una final europea con todo lo que tenemos y enfrentando tantas adversidades, tiene mucho mérito», añadió en esos encuentros informales.
El contexto deportivo refuerza esta narrativa. En la Conference League, Camello ha disputado diez encuentros, contribuyendo con un gol y una asistencia en 411 minutos, colaborando desde el banquillo en la filosofía colectiva del equipo basada en el fondo de armario.
La temporada regular tampoco ha sido menor: cinco goles en La Liga durante 818 minutos. Más allá de las estadísticas, el delantero asume la carga simbólica de ser campeón olímpico en París 2024, donde anotó los dos tantos en la prórroga de la final contra Francia.
Alguien que conoce lo que significa triunfar en los momentos más decisivos.
Sergio Camello, dialogando con el periodista de EL ESPAÑOL. EL ESPAÑOL
Esa vivencia le permite evaluar con precisión la situación actual. En su charla con este diario, la pregunta sobre si el Rayo ha superado a cualquier equipo español en Europa esta temporada provoca en él una reacción llena de emoción:
«Vaya, es realmente bonito. Llegar hasta la final dice mucho de tu nivel y del compromiso de todo el equipo. Nunca hemos puesto excusas por competir en tres torneos, y gracias a esto hemos logrado que otros equipos accedan a competiciones europeas, porque abrimos una plaza más».
«Que la afición de Vallecas lo disfrute, porque estos días probablemente no se repetirán jamás»
La despedida de la conversación se reservó para los miles de seguidores que recorrerán Europa para apoyarlos. Al preguntarle qué le diría a un vallecano que nunca salió del barrio y que estará en Leipzig, Camello no dudó: «Que disfruten fuera del campo lo que nosotros no podremos hacer. Que lo aprovechen, porque estos días probablemente no se repetirán jamás«.
«Esta es nuestra celebración. Nosotros somos los protagonistas, pero ellos son los invitados y seguramente los que más la disfrutarán. Nadie nos ha impuesto la obligación de ganar, y ahí entiendes que para ellos esto ya es un logro enorme. Será uno de los días más felices de sus vidas, y eso conmueve mucho», añadió luego en la charla con los medios.
Está claro que la flecha lo atravesó desde hace tiempo.

