La ausencia prevista del príncipe Harry, el distanciamiento con Guillermo y la delicada situación de las princesas Beatriz y Eugenia marcarán la esperada boda del hijo de la princesa Ana con Harriet Sperling

En un tiempo, los primos de la familia real británica parecían inseparables. Las fotografías del príncipe Guillermo, el príncipe Harry, Peter Phillips, Zara Tindall y las princesas Beatriz y Eugenia riendo juntos durante la boda de Carlos III y Camila en 2005 mostraban una relación cercana que parecía inquebrantable.
No obstante, dos décadas después, el enlace de Peter Phillips con Harriet Sperling, programado para el próximo 6 de junio en Gloucestershire, revelará la gran brecha que se ha formado entre los Windsor. Lo que debería ser una celebración familiar se transformará en un reflejo de las tensiones, ausencias y divisiones que actualmente afectan a la monarquía británica.
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Fuentes cercanas al hijo de la princesa Ana indican que Harry ni siquiera ha recibido invitación al enlace, ya que ambos “han perdido contacto” desde hace años. “Peter y Harry no mantienen diálogo desde hace muchísimo tiempo”, aseguran allegados a la familia, confirmando el deterioro total de una relación que fue estrecha durante décadas.

La distancia entre los Windsor
La ausencia del duque de Sussex será uno de los temas más comentados durante la ceremonia. Esto es especialmente relevante porque, en su infancia y adolescencia, los primos compartían vacaciones, veranos y encuentros familiares en lugares emblemáticos como Sandringham, Balmoral o Windsor.
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Peter Phillips mismo recordó en una entrevista en 2016 el fuerte vínculo que existía entre ellos de pequeños. “Éramos un grupo muy unido y disfrutábamos mucho juntos”, comentó, evocando esos años de juegos y desorden que ya quedaron atrás.
Sin embargo, las tensiones internas en la familia real británica han transformado radicalmente esa realidad. El alejamiento de Harry respecto a la mayoría de la familia se mantiene absoluto desde su partida del Reino Unido con Meghan Markle y sus declaraciones públicas en contra de la monarquía.
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Beatriz y Eugenia, bajo observación
Otro foco de atención estará sobre Beatriz y Eugenia de York, cuya asistencia a la boda representaría una de sus primeras grandes apariciones públicas en meses recientes.
Las hijas del expríncipe Andrés y Sarah Ferguson han mantenido un perfil muy bajo desde que resurgieron las controversias vinculadas a los lazos de su padre con el fallecido financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein.
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De acuerdo con diversas fuentes vinculadas al palacio, tanto Guillermo como Camila serían partidarios de mantener distancia con el denominado “clan York”, preocupados por el daño reputacional que los escándalos han provocado a la monarquía.

En efecto, varios especialistas en asuntos reales han declarado a Daily Mail que el heredero al trono habría radicalizado su posición respecto a sus primas en los últimos años. Aunque inicialmente buscó mantenerlas dentro de la institución, la presión mediática y las constantes referencias al caso Epstein han modificado completamente su perspectiva.
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Zara Tindall, el vínculo familiar principal
En medio de este complejo panorama familiar, Zara Tindall sigue siendo uno de los apoyos más fuertes entre los diferentes integrantes de la familia. La hija de la princesa Ana mantiene buenas relaciones tanto con Guillermo como con las princesas Beatriz y Eugenia.
Junto a su esposo, el exjugador de rugby Mike Tindall, se espera que sea una de las figuras más destacadas en la boda, que también reunirá a gran parte de los miembros activos de la familia real británica.
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Entre los invitados confirmados estarán el rey Carlos y Camila, los príncipes de Gales, así como el príncipe Eduardo y su esposa, Sofía, duques de Edimburgo.
El exduque de York, príncipe Andrés, enfrenta la justicia tras su arresto. La operación ocurre luego de que se publicaran documentos que lo vinculan con la red de Jeffrey Epstein y sugieren que pudo haber compartido información confidencial del gobierno británico.
Por su parte, Andrés habría sido excluido de la lista de invitados, en otra señal del distanciamiento institucional promovido por la Corona británica.
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Un nuevo inicio para Peter Phillips
Más allá de las diferencias familiares, la boda también representará un nuevo capítulo personal para Peter Phillips tras su divorcio de Autumn Kelly, madre de sus dos hijas.
Su prometida, Harriet Sperling, trabaja como enfermera pediátrica especializada en el NHS y se ha incorporado rápidamente en el círculo Windsor. En los últimos meses ya ha participado en varios eventos junto a miembros de la familia, incluido Royal Ascot, donde fue vista compartiendo confidencias y sonrisas con el rey Carlos III.
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La pareja, que hizo oficial su compromiso el pasado verano, celebrará ahora una boda íntima en Gloucestershire que, pese a su privacidad, ya se ha consolidado como uno de los eventos más seguidos del calendario real británico.

