La Virgen del Rocío regresa a la aldea rodeada de fervor, lágrimas y devoción en este Lunes de Pentecostés

Salida de la Virgen del Rocío. Las claves

La Virgen del Rocío atraviesa las calles de Almonte durante la tradicional celebración del Lunes de Pentecostés.

Cientos de romeros aguardaban llenos de emoción, nervios y esperanza el momento emblemático del salto de la reja para seguir a la Virgen.

Miles de fieles acompañan a la Blanca Paloma en su trayecto, sosteniendo viva una de las festividades más emblemáticas de Andalucía.

La costumbre se manifiesta intensamente con actos como el paso de bebés y niños sobre las cabezas de los almonteños, en una celebración que conecta distintas generaciones.

La Virgen del Rocío ya se desplaza por las calles de Almonte.

La aldea permanecía en calma, rota solo por el murmullo expectante que sólo experimenta quien ha esperado todo un año para este instante.

Cientos de romeros aguardaban con ansiedad, nervios y esperanza la llegada del momento, dando lugar a uno de los eventos más esperados del año: el salto de la reja.

Eran las 03:02 cuando los rocieros dentro del templo alcanzaron a la Virgen. En cuestión de segundos, la fe y la emoción se desbordaron nuevamente.

La ermita se llenó de vítores y lágrimas entremezcladas con el sonido de las palmas de un pueblo entregado a su Virgen. Porque hay instantes en el Rocío que no se describen con palabras: se viven.

Miles de creyentes han seguido acompañando -y continúan haciéndolo- a la Blanca Paloma durante su recorrido por Almonte.

Una vez más, el Rocío ofrece las imágenes que lo han consagrado como una de las fiestas populares más destacadas de toda Andalucía.

Bebés y niños son pasados por encima de las cabezas de los almonteños, llegan hasta la Virgen y regresan al mismo lugar del que partieron. De la misma forma. Así lo dicta una tradición que desafía el paso del tiempo y sigue emocionando a generaciones.

Los salves a la Virgen del Rocío y a la Blanca Paloma han resonado de nuevo en todos y cada uno de los rincones de la aldea onubense. Porque cuando la Virgen aparece, El Rocío entero vibra al unísono.

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