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 Estado plurinacional boliviano y sus erradas políticas sanitarias frente al Covid-19

N° 7, lunes, 11 de enero de 2021

Manuel Morales Alvarez

A la memoria de Nelson Encinas Lagunas

Un gladiador por la vida, la justicia social

¡Honor y gloria!

Introducción

Este es el artículo número 7 escrito en enero de 2021, de una serie de pequeños escritos que reflejan varias preocupaciones sobre un problema nuevo y sobre el cuál es necesario realizar varios análisis desde el pensamiento crítico.

Los anteriores artículos versaban sobre los siguientes temas:

  1. El coronavirus: un análisis estadístico de la pandemia
  2. El Covid-19 un virus que “es algo más que simplemente eso”, una revisión a las opciones naturales y transgénicas
  3. Covid-19: alta letalidad en Bolivia
  4. Puntualizaciones económicas del Covid-19: ¿la letalidad no es también económica?
  5. Emergentes del covid-19: picos, mesetas, cuarentenas e impuestos al sector agropecuario
  6. Sobrevivir al Covid-19 y asumir las consecuencia

También tuve la posibilidad de escribir el libro: “Bolivia a la hora del Covid-19”, que en el mes de abril de 2020 fue beneficiado con el apoyo del “Fondo Concursable Municipal de las Culturas y las Artes – FOCUART” del Gobierno Autónomo de la ciudad de La Paz.

De manera muy satisfactoria, tuve la posibilidad de ser integrante de la Asamblea Mundial de la Amazonía, en la Comisión de “Campaña mundial frente a impactos Covid-19 en poblaciones indígenas, afrodescendientes y amazónicas”, en julio del 2020, comisión que hizo un abordaje profundo sobre la pandemia en la región amazónica correspondientes a los nueve países que la conforman. En ese espacio pudimos converger en la definición del Covid-19 y trabajar una línea conjunta de defensa de la población y de la naturaleza.

Todos estos materiales están disponibles en Internet.

Son 10 meses de pandemia, 2 de cuarentena rígida y 8 de cuarentena flexible

Esta registrado en distintos medios de comunicación, la posición crítica que asumí y asumimos dentro del CONADE respecto a la forma como el gobierno de Jeanine Añez administró la pandemia. Son 10 meses de pandemia, de los cuales el gobierno anterior tuvo un manejo durante 8 meses, y de los cuales, 2 meses fueron de cuarentena rígida y 6 meses de cuarentena flexible, denominada “dinámica”. El gobierno de Luis Arce lleva 2 meses y no ha hecho nada significativo en este tema.

El ingreso a la cuarentena rígida fue una medida preventiva signada por una gran incertidumbre. Frente a la situación inesperada, el gobierno no apeló a los mecanismos constitucionales de estado de excepción, artículos 137, 138, 139 y 140 de la Constitución Política del Estado sino optó por la implementación de los mecanismos operativos que le brinda la Ley N° 602 Ley de Gestión de Riesgos y el Decreto Supremo N° 2342.

Transitar por el estado de excepción para encarar la pandemia significaba darle poderes de fiscalización a la Asamblea Legislativa Plurinacional, cuyos dos tercios le daba al MAS la posibilidad de controlar las medidas que se iban asumiendo. Por el otro lado, el Ministerio de Defensa y los Comités de Operaciones de Emergencia Departamental y municipal le daban al gobierno de Añez un manejo de la cuarentena sin fiscalización alguna. Por eso optó por esta vía.  ¿Cuál fue el mayor error?

La cuarentena dinámica

De manera gráfica, queda claro que la introducción de la cuarentena dinámica fue un error, por juicio propio, por imitación o por presión interna. Antes de explicar estas razones, se tiene el siguiente Gráfico:

Vivimos una segunda curva de incremento de casos, con una alta letalidad; 5.45% de mortalidad frente al 2.15% de letalidad mundial. Donde todos los problemas vinculados a las deficiencias estructurales del sistema de salud boliviano volverán a emerger, y así como serán objeto de demandas, también lo serán de soluciones que el actual gobierno tendrá que satisfacer de forma real, material y también de forma subjetiva.

En este contexto, frente a la segunda ola; las erradas políticas sanitarias del Estado Plurinacional de Bolivia frente al Covid-19; el gobierno pretende señalar que la solución se encuentra en una inminente inmunización mediante vacunas a ser adquiridas masivamente, con cláusula de confidencialidad y proceso de registro sanitario irregular.

La inmunización, vía vacunas, es una posibilidad, loable desde todo punto de vista siempre y cuando las vacunas tengan esa capacidad demostrada. Sin embargo, esa posibilidad se presentará a mediano plazo, pues Bolivia no es el país con recursos económicos suficientes y la demanda internacional por las vacunas ubican como prioridades a ser atendidas a los países denominados desarrollados.

El discurso de la inmunización (probable) no va a poder tapar la crisis del sistema sanitario y los efectos humanos que genera este rebrote o segunda ola de casos, que puede llegar a incrementar las cifras de muertos, que nos golpea a todos y todas de una manera directa o indirecta.

Mayores pruebas, más casos y menor letalidad

Luis Arce, el actual Presidente de Bolivia dice con mucha soltura de cuerpo, que “los contagios están subiendo porque también crece el número de pruebas que se realizan”. En realidad, los contagios suben por las conductas de las personas; por las concentraciones y aglomeraciones; por la falta de cuidado personal; por asistir a centros hospitalarios, donde se realizan los contagios o hacer cola en los Bancos; es decir, hay situaciones personales, grupales, sociales e institucionales que están generando el incremento de casos, no porque hayan más pruebas como dice el Presidente del MAS.

Pero también se incrementan los casos por los efectos de las políticas sanitarias del gobierno en todos sus niveles, y esto siempre es negado por las autoridades y funcionarios públicos, porque ellos tienen los recursos económicos y la toma de decisiones acerca de la regulación de horarios y funcionamiento de actividades que generan la aglomeración de personas.

En todo caso, si se toman más pruebas, es evidente que saldrá a la luz mayores números de casos, pero también emergerá una situación que desde el Estado se ha ocultado: el subregistro, es decir, que los casos registrados sean menores a los ocurridos.

Sea que existan más pruebas o que la pandemia se incremente, el número de nuevos casos hará presión sobre los laboratorios con una demanda de pruebas; habrá más filas en los centros de salud; seguirá la especulación en los precios de los medicamentos en las farmacias; se verá mayor cantidad de gente que no es atendida y también se incrementará el número de decesos, entierros y cremaciones. Estamos frente a un drama social muy fuerte y doloroso.

Por tanto, el actual gobierno no puede lavarse las manos y señalar que es sólo la población la que falla, es responsabilidad del gobierno asumir políticas sanitarias urgentes y efectivas, romper la política sanitaria heredada del anterior gobierno con medidas pertinentes de cuarentena, buscar alternativas económicas y garantizar el derecho a la salud y el bienestar económico de las familias bolivianas.

Finalmente, reiterar el concepto que hemos construido durante este tiempo de que el SARS Cov-2 (Covid-19) es un generador de crisis estructural del capitalismo, que pone en entredicho, subjetiva y objetivamente, el modelo de producción y la forma como se relaciona la sociedad humana con la naturaleza. Que con esta crisis estructural todos perdemos, principalmente el trabajo y los trabajadores, sin embargo, se mantienen los beneficios del sector financiero, del sector extractivista, de manera que no sólo se trata de atender los síntomas de la pandemia, sino los factores estructurales que la mantienen.

En el siguiente gráfico se muestra varios de los factores que hacen el nuevo virus y la posibilidad de que emerjan en el futuro nuevas situaciones virológicas debido al agravamiento de los factores generadores de esta crisis.

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