EEUU interviene y transforma la investigación en un enfrentamiento global entre el chavismo y el lavado de dinero

La imputación contra el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha abierto nuevos frentes internacionales que podrían resultar determinantes en los próximos meses. Uno de ellos es el rol de EEUU en la investigación, con varias aristas simultáneas: la judicial, la (geo)política y la simbólica.
El auto emitido por el juez José Luis Calama menciona que «a través de los mecanismos de cooperación disponibles para la Policía Nacional, la agencia estadounidense HSI ha facilitado a la Brigada Central de Investigación de Blanqueo de Capitales la extracción de datos telefónicos de un dispositivo móvil propiedad del investigado Rodolfo Reyes Rojas«, socio venezolano de Plus Ultra. Este teléfono, así como el contenido de sus llamadas y correos electrónicos, ha sido clave para reconstruir los hechos.
A pesar de las tensiones entre Donald Trump y Pedro Sánchez, EEUU colabora con España en asuntos judiciales y policiales, especialmente en investigaciones sobre lavado de dinero, sobre todo cuando involucran a Venezuela, Rusia, Irán o movimientos significativos en dólares.
Un portavoz del departamento estadounidense declaró a este medio: «HSI Madrid trabajó junto a la Policía Nacional española en una investigación sobre el blanqueo de fondos públicos internacionales, que llevó a la imputación del ex presidente español Rodríguez Zapatero ante un tribunal español. Aunque no podemos revelar detalles de la investigación penal en este momento, HSI mantiene su compromiso de colaborar con sus socios internacionales para combatir la delincuencia global, proteger a nuestras comunidades y defender el Estado de derecho».
HSI Madrid corresponde al personal de la embajada de EEUU en la capital española asignado al Departamento de Seguridad Nacional, que al recibir las solicitudes de la Policía española por los canales habituales con los asesores en materia de Interior, las traslada a Washington. De forma similar actuaron sus homólogos en Francia y Suiza.
La segunda vertiente es de carácter geopolítico. Desde el cambio de administración, Washington ha monitorizado estructuras financieras vinculadas al chavismo venezolano. Las autoridades estadounidenses están muy atentas a todos los aspectos del expolio.
La Red de Control de Delitos Financieros del Gobierno de EEUU (FinCEN), adscrita al Departamento del Tesoro, recomendó hace unas semanas bloquear las cuentas en EEUU del banco suizo MBaer por su presunta implicación en operaciones de lavado relacionadas con los países mencionados, en especial con la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y personajes como el colombiano nacionalizado venezolano Alex Saab, considerado testaferro de Nicolás Maduro.
En todo este entramado, Zapatero, con sus múltiples conexiones e intereses relacionados con el régimen de Maduro, representa una figura altamente incómoda. Su presencia constante en Venezuela y su función como mediador e interlocutor privilegiado en Caracas, en particular con Delcy Rodríguez y su hermano, lo han situado en la mira tanto de la oposición venezolana como de la administración Trump.
En septiembre, el número dos del Departamento de Estado, Christopher Landau, afirmó en X que usaría sus «poderes» para revocar un supuesto visado al ex presidente español. Esto lo hizo, irónicamente, respondiendo a un tuit basado en una información del Diario Las Américas que señalaba que Zapatero conspiraba con figuras del chavismo como el general Miguel Rodríguez Torres y el ex diputado Eudoro González Dellán para «sacrificar» a Maduro y dirigir una transición neochavista, «manteniendo el poder del Cartel de los Soles«. Cuatro meses después, ocurrió algo similar: Maduro fue detenido y sus allegados permanecieron, cooperando totalmente con Washington. Sin intervención visible de Zapatero, aunque sí de responsables políticos cercanos a Landau.
Esto no implica que exista una «operación política» contra Zapatero, como sostienen sus partidarios, pero ayuda a entender por qué las agencias estadounidenses han seguido el caso desde mucho antes de su estallido judicial en España. Además, coincide con la entrega de Saab a las autoridades estadounidenses, por lo que puede surgir mucha más información en el futuro. Lo que consta en el auto es una respuesta a una solicitud concreta, aunque podrían existir otras.
Al mismo tiempo, la situación para la embajada en Madrid –que ahora cuenta con un nuevo embajador de origen cubano y con gran sensibilidad hacia la región– es compleja. La relación con el Gobierno socialista y con Pedro Sánchez es delicada. No obstante, aunque Washington controla estrictamente a Delcy Rodríguez, un posible arresto de Zapatero –que en el pasado actuó como mediador en casos de presos políticos– no favorecería las relaciones bilaterales con Caracas. Además, en la embajada y el Departamento de Estado reconocen que cualquier operación «política», o incluso la percepción de una, puede resultar útil para Sánchez en términos electorales. Partidos como Izquierda Unida y diversos medios consideran que detrás del auto del juez estaría la mano oculta de Trump.
La tercera faceta es, a la vez, más simbólica. En un contexto de creciente hostilidad entre gobiernos, la participación oficial de agencias estadounidenses en este caso aumenta notablemente su dimensión y alcance potencial.
El asunto transcurre dentro de redes financieras internacionales, sanciones, Venezuela y la lucha global contra el lavado de dinero. Allí, EEUU desempeña un papel central. La construcción del caso, en lo referente al rescate de la aerolínea y el implicado ex presidente, se fundamenta en gran medida en las comunicaciones obtenidas del móvil de Rodolfo Reyes Rojas. Y es probable que existan otros detalles por descubrir.
Hasta ahora, toda la atención se centraba en Hugo El Pollo Carvajal, ex jefe de la inteligencia militar venezolana, que lleva años realizando acusaciones sobre los vínculos de Zapatero con el chavismo. Detenido y extraditado a EEUU por narcotráfico, Carvajal ha prometido pruebas como parte de su negociación con las autoridades. Tales alegatos no han sido confirmados; hay denuncias archivadas y él mismo se ha retractado de algunas. Sin embargo, ha quedado claro que Delcy Rodríguez está dispuesta a hacer todo lo necesario –o sacrificar a quien haga falta– para protegerse.

