Christine Lagarde destaca que persistirán “efectos retardados” debido a la necesidad de restablecer la situación previa

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha indicado que la inflación en la zona del euro podría continuar al alza por el conflicto en Oriente Medio, incluso en el caso de que el estrecho de Ormuz se reabriera en forma inmediata. Según explicó, los efectos derivados del conflicto no se esfumarían con rapidez, pues los impactos sobre la economía tardan en reflejarse en los precios.
“Aunque la crisis se resolviera ahora, y circulen distintos rumores al respecto, existirían efectos retardados que persistirían únicamente por la necesidad de restaurar la situación previa”, afirmó Lagarde tras reunirse con los ministros de Finanzas del euro. De este modo, resaltó que aun una solución inmediata del conflicto no impediría repercusiones económicas posteriores, dado el tiempo requerido para la normalización de las condiciones del mercado.
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La inflación en España
La economía española, por su parte, demuestra una resistencia superior al promedio europeo frente a los efectos de la crisis energética, según las estimaciones de la Comisión Europea. Este organismo prevé un crecimiento del PIB español del 2,4% en 2026, por encima de la media de la eurozona, aunque ligeramente más lento que el año anterior. Este desempeño se sostiene principalmente en la robustez del consumo interno, el dinamismo del mercado laboral y la inversión, que continúan siendo pilares fundamentales del crecimiento.

No obstante, el aumento en los costos energéticos, ligado a las tensiones internacionales y la situación en el estrecho de Ormuz, empuja la inflación hasta cerca del 3% en este año. Este incremento en los precios podría desacelerar la actividad económica en los meses siguientes, al disminuir el poder adquisitivo de los hogares y elevar los costos de producción para las empresas. A pesar de ello, Bruselas considera que el mercado laboral seguirá siendo un punto de apoyo, con una tasa de paro que podría situarse por debajo del 10% por primera vez desde 2008.
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La tensión en el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, continúa siendo uno de los principales cuellos de botella para el comercio energético a nivel global. Por este paso circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial junto con una parte significativa del gas natural licuado, lo que convierte a cualquier interrupción en su operatividad en un factor que afecta de inmediato a los mercados internacionales.

Desde fines de febrero de 2026, el paso marítimo enfrenta restricciones en el tránsito debido a la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en la región del Golfo. La situación se deterioró luego de varios ataques cruzados en la zona, ocasionando un incremento en los controles y episodios de interrupción parcial del tráfico.
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Como resultado, el flujo de embarcaciones se ha visto reducido en ciertos períodos, con compañías navieras que han optado por desviar rutas o evitar la región por razones de seguridad. Esta incertidumbre ha generado tensiones en el suministro energético global y ha obligado a algunos países importadores a activar reservas estratégicas de petróleo , mientras los mercados permanecen atentos a la evolución del conflicto.

