La UE considera medidas de flexibilidad fiscal para abordar la crisis energética en el Estrecho de Ormuz tras impulso de Meloni, pero advierte sobre los límites de la política expansiva
La Unión Europea está evaluando el uso de “flexibilidades existentes” dentro de su marco fiscal como parte de la respuesta a la crisis energética, declaró el Comisario Europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, el viernes luego de una reunión de ministros de finanzas de la eurozona en Chipre.
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“Actualmente analizamos las políticas, incluidas las opciones fiscales, para abordar de la mejor manera esta crisis, considerando también la utilización de las flexibilidades previstas en nuestro marco”, indicó Dombrovskis durante la rueda de prensa.
El lunes, la primera ministra italiana Giorgia Meloni dirigió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, solicitando mayor flexibilidad presupuestaria para enfrentar el aumento de los costes energéticos.
Este asunto fue retomado en la reunión del Eurogrupo del viernes por el ministro de Economía y Finanzas italiano, Giancarlo Giorgetti. Aunque la propuesta no generó un debate extenso, varios ministros hicieron mención directa a la solicitud italiana, según informó un funcionario de la UE a Euronews.
No obstante, no todos los ministros participaron o trataron la flexibilidad fiscal, lo que indica la ausencia de consenso claro y la existencia de posturas diversas, añadió el mismo funcionario.
El presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, comentó en la rueda de prensa que el intercambio reflejó estas posiciones divergentes, señalando que actualmente no existe un apoyo unánime a la propuesta.
Flexibilidad fiscal, pero con precaución
Aunque mostró disposición hacia la flexibilidad fiscal, Dombrovskis subrayó que cualquier medida debe garantizar la sostenibilidad fiscal.
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, también participó en las discusiones sobre la respuesta fiscal ante el impacto del aumento de precios energéticos, reafirmando una postura similar.
“Destacé que las medidas fiscales deberían adherirse al principio de las tres T: temporales, específicas y adecuadas. Cualquier desviación de estos criterios resultaría contraproducente y podría provocar un cambio en la política monetaria”, explicó Lagarde en la conferencia de prensa.
La Unión Europea también estudia alternativas para mitigar las consecuencias económicas más amplias de la guerra en Oriente Medio, incluyendo el incremento en los precios de la energía y su impacto en hogares e industria.
En sus previsiones económicas publicadas el jueves, la Comisión Europea proyectó un crecimiento promedio del 0,9 % para 2026 y del 1,2 % para 2027, mostrando un panorama menos optimista en comparación con cálculos anteriores.
“La inflación enfrenta renovadas presiones, aunque no alcanzamos los niveles extremos observados en 2022”, afirmó Pierrakakis.
El aumento en los precios energéticos en Europa está llevando a algunos gobiernos a reconsiderar sus fuentes energéticas, incluyendo la posible utilización de gas ruso pese a la guerra en curso en Ucrania.
El martes, el gobierno del Reino Unido publicó una licencia indefinida que permite la importación de diésel y combustible para aviones derivados del crudo ruso refinado en terceros países como Turquía e India, donde el petróleo se adquiere a precios descontados.
El primer ministro electo de Hungría, Péter Magyar, declaró en su primera conferencia de prensa tras ganar las elecciones del 12 de abril que el país continuará comprando energía rusa y priorizará el petróleo más económico disponible, una postura que contrasta con promesas de campaña previas sobre eliminar las importaciones rusas para 2035.
En una entrevista con Euronews, Dombrovskis afirmó que la UE no aflojará su régimen de sanciones para obtener petróleo o gas a menor costo.

