Un rincón en la Sierra de Albarracín que combina naturaleza, gastronomía tradicional y aguas cristalinas, ideal para una escapada distinta. Entre platos caseros y un baño reservado solo para los más osados, este lugar invita a disfrutar sin prisas
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En el corazón de la Sierra de Albarracín, un restaurante oculto entre un entorno natural, aguas cristalinas y paisaje protegido se ha convertido en la escapada ideal para quienes buscan gastronomía casera en Teruel y un ambiente distinto para estrenar los primeros baños del año. Su principal atractivo reside en la mezcla de cocina tradicional, terraza exterior y una balsa natural donde el agua mantiene ese frescor puro y característico de la montaña.
El protagonista es el Molino de Algarbe, ubicado en el municipio de Terriente, a unos 18 kilómetros de Albarracín y a solo 3 kilómetros de Moscardón. Este local se halla dentro del Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, un lugar donde la vegetación, las formaciones fluviales y la calma definen la experiencia. Desde el restaurante explican que aspiran a proporcionar “un ambiente familiar y ameno” para que los visitantes disfruten de su propuesta gastronómica tanto en el comedor como en la terraza, rodeados del escenario del Algarbe.
Una balsa natural para los más valientes
La oferta culinaria se basa en una cocina de corte tradicional, elaborada con ingredientes locales y de temporada. En su carta y menú sobresalen los desayunos, almuerzos, tapas, hamburguesas, paellas, pollo a l’ast por encargo y platos destacados como el arroz con bogavante. Además, el restaurante cuenta con un comedor interior con capacidad para 30 comensales y una terraza que acoge a 50, facilitando así una experiencia adaptable tanto en meses fríos como en días de verano donde se prefiere comer al aire libre.
Uno de los principales atractivos del Molino de Algarbe es su balsa natural, alimentada por aguas puras y transparentes de la Sierra de Albarracín, donde durante el verano se refrescan quienes se atreven a enfrentarse a su baja temperatura. A esta oferta se le añaden una zona de barbacoa gratuita y un salón de juegos, diseñados para completar una jornada familiar en plena naturaleza. La historia hostelera de la familia Marco forma parte del sello del lugar: Rubén Marco Alcañiz, formado entre fogones y con 25 años de experiencia en la zona, continúa una tradición basada en la cocina casera y el servicio cercano.
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