El parque natural de Aragón que inspiró profundamente a Gustavo Adolfo Bécquer: “Encontré en él mi musa”

Un enclave natural aragonés reúne bosques sombríos, senderos de montaña y una atmósfera literaria difícil de olvidar. Su paisaje inspiró a uno de los grandes nombres del Romanticismo español

Foto: El parque natural de Aragón que enamoró a Gustavo Adolfo Bécquer. (Turismo de Aragón)
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En Aragón se encuentra un parque natural que alberga algunos de los paisajes más impresionantes de la provincia de Zaragoza: hayedos oscuros, bosques húmedos, rutas de montaña y un ambiente literario detenido en el tiempo. Este lugar, situado en la confluencia de climas mediterráneos y regiones típicas del norte de Europa, ha sido durante años un destino destacado para quienes buscan naturaleza y senderismo combinados en una sola escapada.

Se trata del Parque Natural del Moncayo, un territorio protegido de aproximadamente 11,000 hectáreas que cautivó a Gustavo Adolfo Bécquer durante su estancia en el cercano Monasterio de Veruela. El poeta exploró estos bosques mientras redactaba sus famosas Cartas desde mi celda, dejando una frase que sintetiza la inspiración que le brindó el paisaje: “Me he empapado de inspiración a la sombra de los seculares bosques que cubren la falda del Moncayo”. Su presencia permanece latente en un entorno donde el silencio, la humedad y la penumbra generan una experiencia casi literaria.

Un hayedo singular en la vertiente norte del Moncayo

Uno de los principales atractivos del Moncayo es el hayedo de Peña Roya, considerado entre los hayedos más meridionales de Europa. Su ubicación en la cara norte de la montaña proporciona la humedad necesaria para la supervivencia de las hayas, cuyos folíolos se orientan horizontalmente para captar mejor la luz. Esta particularidad produce un bosque oscuro, fresco y envolvente, que evoca escenarios de cuentos. El trayecto más conocido es el sendero S1, una ruta circular de unos 7.5 kilómetros que comienza en la Fuente del Sacristán y permite caminar bajo un dosel vegetal continuo, con un desnivel reducido y señalización clara.

Además del hayedo, la ruta lleva al visitante a antiguos pozos de nieve y a los prados de Santa Lucía, vestigios de las prácticas tradicionales del área. El Parque Natural del Moncayo sobresale también por su diversidad de paisajes: robledales, pinares, abedulares, zonas áridas, barrancos, cuevas, muelas calcáreas y áreas de gran riqueza micológica. Su punto más alto es el pico de San Miguel, que alcanza los 2,315 metros, siendo el máximo del Sistema Ibérico. Esta variedad se complementa con una fauna compuesta por jabalíes, corzos, zorros, tejones, rapaces y numerosas aves forestales, lo que reafirma el valor natural de uno de los espacios más reconocidos de Aragón.

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