Génova defiende impulsar que toda la «atención» se centre en la «demolición moral del sanchismo» y no en la derecha

«A Sánchez le quedan varios días similares a este. Le quedan los sobres, Hidrocarburos, le quedan Leire Díez, Begoña, el hermano… esto será un calvario sideral. Consideramos que no es momento de apartar la atención de donde debe estar, que es en el sanchismo. Si se debe enfocar en alguien, que sea en Sánchez: que lidie con sus propios asuntos. Y no en nosotros. No entraremos en el marco de la moción de censura. Lo de Zapatero es la demolición moral del PSOE y del sanchismo». Así resumen fuentes de Génova la táctica que piensa implementar Alberto Núñez Feijóo tras el impacto político que ha supuesto la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, primer ex presidente del Gobierno investigado por presunta corrupción.
Nada más conocer los detalles del auto de la Audiencia Nacional que ordenó ayer su citación como imputado para el 2 de junio, Vox pidió al PP una moción de censura. Para la dirección nacional del partido popular, eso es un error táctico evidente, ya que «distrae» de lo realmente importante, que es la erosión que sufren los socialistas, afectados por varios casos judiciales.
«Nuestro plan es poner el foco y la atención en la izquierda. Vox ha intentado que la tensión y el foco se incrementen en la derecha, pero nosotros no vamos a desviar ni a distraer la atención», explican en el equipo de Feijóo, quien este miércoles empleará la imputación de Zapatero como una arma política en la sesión de control al Gobierno.
En Génova piensan que la idea principal que deben subrayar es que «todo lo que rodea a Sánchez es turbio». «Ha logrado que hasta Bambi robe», comentan irónicamente, en alusión al apodo que se le dio a Zapatero durante su mandato. «Y de todo lo que Sánchez tiene alrededor, sólo se ha celebrado un juicio, el de las mascarillas, y sin sentencia. Por tanto, el tiempo juega en su contra», señalan.
Se percibía cierta satisfacción en el tono de los dirigentes del PP ayer. Zapatero representaba un objetivo importante para los populares, que aguardaban este momento. Sin embargo, advierten: «El auto del juez Calama no supone el fin de nada. Zapatero declarará el 2 de junio. Veremos qué más surge hasta entonces: conversaciones, documentos… Veremos si las tramas avanzan. Además, antes de esa fecha comienza el juicio contra el hermano de Sánchez y se espera la sentencia de Ábalos antes de las vacaciones».
Todo esto representa una «gravedad extrema» para el principal partido de la oposición. Así lo indicó Miguel Tellado, número dos del PP, en un mensaje en sus redes sociales: «No sólo hablamos del ex presidente, sino del principal asesor de Sánchez. El Gobierno debe dar explicaciones inmediatamente». Para el secretario general de los populares, «el entramado se está desmoronando y los cabecillas de la trama comienzan a caer».
Unas horas después, el presidente del partido solicitó la dimisión de Sánchez. Núñez Feijóo afirmó que «sin apoyos, no puede continuar». «Sin decencia, menos aún. Solo le queda una salida digna: no manchar ni un minuto más la política, la Justicia y España», tuiteó.
El ex presidente José María Aznar opinó en el VII Foro Internacional de Expansión: «En España los jueces son independientes y actúan basándose en los hechos que conocen». Eso constituye una «garantía», remarcó.
Para Vox, tras la imputación del ex presidente del Gobierno, «es evidente que el PSOE se ha colapsado». Ignacio Garriga, número dos de Abascal, calificó a los socialistas en una entrevista en El Programa de Ana Rosa como una «organización criminal». Por ello, pidió a Feijóo que «dé un paso adelante» y presente una moción de censura. La respuesta del PP es: «No».

