Juanma Moreno sostiene que con 53 escaños y una ventaja de 30 puntos sobre Vox debe liderar el gobierno en solitario

Ilustración: Tomás Serrano Las claves

Juanma Moreno exige poder gobernar en solitario en Andalucía tras conseguir 53 escaños, quedándose solo dos escaños por debajo de la mayoría absoluta y con una ventaja considerable sobre Vox y el PSOE.

El presidente andaluz sostiene que los resultados del PP son contundentes: 20 puntos por encima del segundo y 30 sobre el tercero, lo que afianza su legitimidad para liderar sin necesidad de socios.

El PP estima que Vox no intentará integrarse en el Gobierno andaluz, ya que su representación sería escasa y la carga de gestión, poco atractiva para el partido.

Vox obtiene su peor resultado autonómico en seis meses, mientras Moreno conserva el respaldo social tras dos legislaturas y descarta convocar elecciones anticipadas.

«Lo lógico y sensato es que, con 53 escaños, quedándonos tan solo a dos de la mayoría absoluta, por apenas 21.000 votos, gobernemos en solitario». Con esta afirmación, Juanma Moreno lanzó este lunes en Madrid un desafío directo a Vox.

El presidente andaluz llegó a Madrid con los cálculos claros, que respaldaban su insistencia durante la campaña en pelear hasta el último voto: por 10.000 en Jaén y otros 11.000 en Granada no alcanzó la mayoría absoluta: «Obtuvimos 150.000 votos más, le sacamos 20 puntos al segundo y 30 puntos al tercero, no veo a Vox intentando imponer, o buscando insistentemente un puesto en el Ejecutivo».

En realidad, son 19 puntos más que el PSOE de María Jesús Montero y 28 puntos que Manuel Gavira, de Vox… y 146.000 votos más con respecto a 2022, a pesar de perder 1,5 puntos porcentuales.

Lo cierto es que Moreno aguardó hasta la mañana del lunes para hacer público el reto al socio necesario para su investidura.

Su habitual prudencia le llevó a tantear el ambiente unas horas. Solo cuando constató que ni Santiago Abascal desde Madrid, ni Gavira desde Sevilla, ni ningún medio cercano a Vox planteaba formar un Gobierno conjunto, decidió revelar su estrategia.

Núñez Feijóo y Juanma Moreno, junto a otros barones y miembros de la Junta Directiva Nacional del PP, este lunes.

El presidente andaluz confía en la solidez de sus números «sobresalientes», un escenario incuestionable. «Los resultados son suficientemente claros», destacó Moreno ante la Junta Directiva Nacional del PP, durante una intervención cerrada de 10 minutos, antes del discurso de «apertura de campaña» de Alberto Núñez Feijóo.

«Convencidos»

El equipo de Moreno tiene claro que, por ahora, Vox no querrá formar parte del Gobierno de la Junta.

Fuentes próximas a Moreno explican a este medio que están «convencidos» de ello por tres motivos clave. El primero es puramente aritmético: conforme a los pactos en otras regiones, basados en el documento marco del PP nacional, la proporcionalidad asignaría a Vox . «Lo cual carecería de sentido», indican las mismas fuentes.

El segundo motivo es político y simbólico. Ni siquiera la noche del domingo, mientras los simpatizantes de Vox coreaban «¿dónde está la mayoría?» como burla al PP y gritaban «¡prioridad nacional!», ni Gavira ni Abascal solicitaron explícitamente incorporarse al Ejecutivo.

Esa ausencia de declaraciones, interpretada por el equipo de Moreno como un indicio claro, animó al presidente popular a dar el paso al día siguiente.

La tercera razón es organizativa y práctica. Si Vox exigiera, como siempre, la consejería de Agricultura, se toparía con un problema de escala. «Andalucía cuenta con ocho provincias, es necesario tener ocho delegados, y negociar con los tres sindicatos agrarios principales», aclaran en el PP andaluz.

Entre líneas, se deduce que un Gobierno andaluz requiere mucho personal capacitado y una elevada carga de trabajo. Por eso el PP concluye que a Vox le conviene más «condicionar desde fuera», sin asumir compromisos en el Consejo de Gobierno.

Peor resultado de Vox

A estas tres razones se une un dato electoral relevante. En estas elecciones, el partido de derecha extrema ha alcanzado su peor resultado en las cuatro convocatorias del último medio año, sin superar siquiera el 14% del electorado. Este frenazo contrasta con las expectativas anteriores y con los resultados de Extremadura, Aragón o Castilla y León.

«La caída de Vox se puede atribuir no solo a que la ciudadanía está cada vez más cansada y percibe que la única alternativa real de gobierno somos nosotros», señala una fuente desde la dirección nacional del PP.

«También a que Alvise ha restado votos… cuando no está en juego quién gana, sino si lo hace por mucho o por muchísimo, algunos votantes optan por elegir una papeleta más excéntrica».

El desafío de Moreno presenta una diferencia clave en comparación con otros líderes territoriales del PP. María Guardiola en Extremadura, Jorge Azcón en Aragón y Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León también quisieron gobernar sin socios. Pero no lo lograron porque sus victorias, aunque claras, no fueron tan contundentes como la andaluza.

La diferencia radica más en el respaldo popular que en la distribución de escaños. Moreno ha renovado su 42% de apoyo tras ocho años en el poder, manteniendo a todos sus votantes e incluso sumando 150.000 más, tal como recordó Feijóo.

Esa legitimidad le permite plantear un gobierno en solitario no como un capricho, sino como una «decisión sensata», según sus propias palabras.

El dirigente gallego resumió ante la Junta Directiva Nacional con una frase que el PP quiere convertir en lema: «Nosotros ganamos desde la oposición», refiriéndose a 2023, «y desde el Gobierno», celebrando que Moreno ha logrado algo raro: contar con más votantes tras dos legislaturas completas en San Telmo.

Los dirigentes territoriales del PP le brindaron respaldo unánime al ingresar en la sede de Génova, y desde Vox, el secretario general Ignacio Garriga mantuvo una postura ambigua.

Separará la negociación programática del reparto del poder y no cerró la puerta: «No desaprovecharemos la oportunidad de influir en el Gobierno de Andalucía», advirtió, aunque aclaró que actuarán «con humildad, responsabilidad y conscientes de la proporcionalidad».

El barón andaluz descartó elecciones anticipadas y marcó el 11 de junio, fecha de constitución del Parlamento, como primer plazo para lograr acuerdos: «Existe margen y tiempo suficiente» para negociar con Vox. Moreno considera tener su reto ganado y todo indica que posee las cartas necesarias para conseguirlo.

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