Las claves
Alberto Núñez Feijóo ha logrado la reconciliación con Alejandro Fernández, presidente del PP catalán, de cara a las próximas elecciones generales.
Feijóo demanda al PP catalán que obtenga al menos dos o tres escaños adicionales en Cataluña, aspecto crucial para que el PP acceda a La Moncloa.
La intervención de Miguel Tellado fue clave para restaurar la relación y fijar el congreso regional del PPC para el 27 de junio.
La dirección nacional del PP apuesta por mantener a Fernández para estabilizar el partido en Cataluña y reforzar el proyecto a nivel nacional.
Este lunes amanecía la sede del PP en la calle Génova de Madrid con una pancarta que rezaba «el cambio está más cerca». Desde el equipo de Alberto Núñez Feijóo confirmaban que, efectivamente, se trataba de un cartel electoral.
Sin embargo, una persona originaria de Tarragona, con raíces asturianas, 49 años y varios años de experiencia afrontando situaciones difíciles «a calzón quitao» y «frente a propios y extraños», ya lo sabía. En realidad, Feijóo le había asignado las tareas hace semanas.
Alejandro Fernández, el rebelde presidente del PP de Cataluña –cuyo cargo estuvo en peligro desde la llegada de Feijóo a la presidencia nacional hace cuatro años–, ha reconciliado diferencias con Feijóo.
«Hace algunos meses que no se sale del camino», comenta un dirigente próximo a Fernández. «Él ha resaltado que pasó de tres a 15 diputados en las últimas autonómicas y desde Génova se le ha comunicado que ahora su única tarea es lograr dos o tres escaños más en Cataluña para las generales», explica una fuente en Madrid.
Mediación de Tellado
Este lunes, en la Junta Directiva Nacional, Feijóo anunció la convocatoria del congreso regional, aplazado desde 2022, para el 27 de junio. Además, confirmó a Fernández como su candidato a principios de mes, gracias a la mediación de Miguel Tellado, secretario general en Madrid.
«Probablemente no exista otro candidato«, señala una fuente interna. «Puede que él no mereciera inicialmente los tres escaños autonómicos que obtuvo, pues heredó la crisis del PPC sin tiempo para revertirla», dice otro, «pero tampoco es justo atribuirle solo a él los 15 escaños de 2024 «.
Esa lista fue creada por Feijóo, a través de Dolors Montserrat, a quien el gallego encargó reconstruir el PP catalán y encontrar un candidato capaz de desafiar la resistencia de Fernández.
Lo primero lo logró la actual secretaria general del PP Europeo.
Pero no lo segundo: Xavier García Albiol se concentra en Badalona, Manu Reyes quiere seguir como alcalde de Castelldefels, y Dani Sirera trabaja intensamente en Barcelona.
La opción más segura
Desde el inicio, la relación entre Feijóo y Fernández transitó de la desconfianza a una tregua tácita: «Quiero ganadores», afirmó en el congreso de Sevilla que lo llevó a liderar el PP nacional… y quedó claro que el tarraconense estaba entre los más amenazados.
En Génova admiten que el conflicto por las listas, la supervisión del aparato y la postura frente al nacionalismo obstaculizaron durante años la celebración del congreso catalán.
Actualmente, la dirección nacional reconoce que el presidente del PPC ha demostrado arraigo y resultados, y que su continuidad representa la opción más sólida para consolidar el partido en «un territorio clave para llegar a la Moncloa». Se busca pacificar la organización y poner fin a la interinidad que persiste desde 2018.
La reelección de Fernández se presentará como un acto de unidad, pero también como un acuerdo de obligaciones recíprocas. Feijóo le asegura el liderazgo y le otorga margen para definir su perfil, a cambio de que concentre sus esfuerzos en transformar los 15 escaños del Parlament en «dos o tres diputados adicionales en el Congreso».
En este equilibrio, Tellado ha contribuido a sanar heridas, organizando las estructuras provinciales y fortaleciendo a Sirera en Barcelona para que el PPC deje de generar conflictos internos.
La campaña «ya ha empezado»
El congreso del 27 de junio se plantea como el cierre (por ahora) de un conflicto latente. La dirección del PP desea aprovechar la victoria del 17‑M andaluz y los buenos resultados autonómicos para comunicar que el partido está alineado en todos sus niveles con el propósito de gobernar España.
Cataluña era «el último asunto relevante pendiente de resolver», y Feijóo decidió cerrarlo asegurando el liderazgo de quien hace un año consideraba un problema.
Paralelamente, Feijóo ha aprovechado la Junta Directiva Nacional para redefinir su liderazgo. Se presentó ante los dirigentes como un «servidor», no como «un puto amo», en contraste con Pedro Sánchez.
Este cambio de discurso encaja con la reconciliación con Fernández, que fue durante meses la voz más crítica frente a lo que consideraba «injerencias» de Génova en Cataluña.
La campaña para las generales «ya ha arrancado, y así lo dejó claro el presidente en su discurso ante la Junta Directiva Nacional», señala un colaborador de Feijóo en declaraciones a este medio.
No solo en la alocución pública, sino también de forma privada: «Les dejó claro a todos que el ciclo autonómico terminó. Y que si él ha estado a su servicio todo este tiempo, ahora son ellos quienes deben trabajar para él«.
En resumen, el «único objetivo» del PP ahora es llegar a La Moncloa, dirigir España tras las próximas generales, «se celebren cuando se celebren». ¿Y si la campaña dura un año, porque Sánchez prolonga «su agonía»? Entonces, «más tiempo para explicar el proyecto».
«Se puede crecer»
Se le ha recordado a Alejandro Fernández que en 2023, el PP quedó a 250 votos de un escaño adicional en Girona, y a poco más de 1,000 para otro en Lérida. «Si multiplicamos eso por cinco en las catalanas, significa que hay margen para crecer».
Es decir, si Feijóo estuvo a cuatro escaños de poder gobernar tras el 23-J, logrando esos dos y peleando por uno más en Barcelona, «la cosa casi estaría decidida»… sin contar que el PP ha sostenido o mejorado resultados en todas las plazas con elecciones autonómicas posteriores.
«Feijóo ha sido un servidor de sus barones», explica una fuente, «tanto que quizá por eso perdimos la oportunidad en 2023, pero ahora esa lección está aprendida: todo gira en torno a conquistar La Moncloa».
¿Y las polémicas sobre Junts, esa cuestión de pactar o no con los independentistas? Alejandro fue muy crítico con la encuesta a los de Carles Puigdemont que sacó a la luz EL ESPAÑOL tras el 23-J.
«La clave no radica en atraer a Junts», dice una persona encargada de preparar el congreso del PP catalán, «sino en ganar a los votantes de Junts no independentistas, porque enfrentan los mismos problemas de vivienda, impuestos, Rodalíes, inseguridad ciudadana… y perciben las soluciones igual que nosotros».
Desde Madrid, la visión es aún más práctica: «Ya conocemos qué nos separa de ellos, ¿verdad? Entonces centrémonos en lo que sea posible acordar».
En Génova están convencidos de que el congreso catalán será un trámite accesible para Fernández, pero no una simple formalidad. La composición de la nueva ejecutiva, las vicesecretarías y los coordinadores deberá reflejar los equilibrios entre las distintas facciones del partido, comenzando por el peso de Montserrat y de los alcaldes destacados.
La intención es conformar «una dirección colegiada», capaz de adoptar decisiones políticas sin la dependencia directa de Madrid, pero alineada con la estrategia general de Feijóo. Esta autonomía supervisada es el precio de la paz interna. «Alejandro ya entiende que la estrategia nacional se decide en la sede nacional«, concluye un colaborador de Feijóo.
Con el congreso convocado, el candidato aprobado y los objetivos claros, Feijóo da por cerrado el «problema más urgente» pendiente y se dispone a evaluar a Fernández no solo por su capacidad de resistencia, sino por los resultados que aporte a la matemática que debe abrir finalmente las puertas de La Moncloa.

