El PSOE atribuye la autocrítica a su federación andaluza y considera que es posible recuperar los votos fugados hacia el PP y Adelante Andalucía

Pedro Sánchez junto a Cristina Narbona y Rebeca Torró en la Ejecutiva de este lunes en Ferraz. Las claves

El PSOE atribuye la autocrítica por los malos resultados electorales en Andalucía a la federación andaluza.

La dirección federal opina que la pérdida de votos hacia el PP y Adelante Andalucía es temporal y que se trata de «votos prestados» que regresarán en próximas elecciones generales.

Pedro Sánchez evita la autocrítica y apuesta por fortalecer los liderazgos renovados en regiones como Extremadura, Aragón y Andalucía.

Dentro del PSOE emergen discusiones internas acerca de la caída del poder territorial y la eventualidad de un «superdomingo» electoral en 2027.

El PSOE continúa acumulando derrotas, explorando nuevos límites electorales y sin realizar una autocrítica.

A la vez, se le terminan las justificaciones: si en Aragón argumentaban la falta de movilización, basándose en la baja participación, en Andalucía ese recurso no vale, puesto que el 65,8% de participación fue casi idéntico al de unas elecciones generales.

Por ello, desde Ferraz optaron por desplazar cualquier tipo de autocrítica hacia el PSOE andaluz, «quien conoce los datos sobre el terreno», como reconoció la portavoz Montse Mínguez luego de una Ejecutiva presidida por Pedro Sánchez.

Desde la dirección federal reconocen que los 28 escaños obtenidos por Montero, empeorando los resultados de Juan Espadas en 2022, reflejan dos fugas de votos: una hacia el PP y otra hacia Adelante Andalucía.

En Ferraz consideran que son “votos prestados” que retornarán en elecciones generales. Algunos se dirigieron para evitar que Vox gobernase, motivados por la moderación que representa Juanma Moreno. “Habrá que ver si esta supuesta moderación sobrevive a estos pactos”, añadió Mínguez.

Otros votos fueron para Adelante Andalucía como “voto refugio”, pero es un voto de carácter progresista que esperan recupere su apoyo en futuras convocatorias electorales.

En privado, sostienen que esta situación ya ocurrió en 2022 y 2023, cuando Juan Espadas alcanzó un 24% de los votos y, un año después, Sánchez logró un 33,5%, sumando más de 500.000 votos adicionales.

En la Ejecutiva, Sánchez también esquivaba la autocrítica, dando por cerrada la sucesión de mínimos históricos en Extremadura, Aragón y Andalucía, afirmando que los liderazgos en esas comunidades se han renovado y que ahora corresponde consolidarlos.

Por tanto, parece claro el papel de María Jesús Montero: en el Parlamento andaluz, como líder de la oposición frente a Juanma Moreno, aunque aún no había renunciado a su escaño en el Congreso.

Mínguez comentó que “en numerosas ocasiones se ha anunciado la desaparición del PSOE” y pese a la victoria y la ventaja de 19 puntos, no entendían “la euforia en Génova”, porque “es quien más escaños pierde”.

“Es el bloque de la izquierda el que crece, no el del PP”, afirmó, aunque el PSOE pierde dos escaños, Por Andalucía se mantiene, y los andalucistas de izquierda son los únicos que aumentan, pasando de 2 a 8.

Tras la etapa intermedia de las elecciones andaluzas, ahora llega el apretón final para 2027. En el PSOE ya debaten si conviene celebrar un superdomingo en mayo con municipales y generales simultáneas.

Esta idea genera tensiones en federaciones como Castilla-La Mancha, con Emiliano García-Page, y en las pocas capitales de provincia que mantienen, como Palencia, donde la alcaldesa, Miriam Andrés, alertó que están quedándose «sin poder territorial». Mientras tanto, el barón castellano-manchego crítica a Sánchez por “hacer la vista gorda”.

Desde Ferraz declinaron responder, asegurando que reconocen su figura, aunque no entraron en la controversia que abrió Page, pese a que en la dirección federal afirman tener un proceso “de escucha activa”. Sin embargo, por ahora los comentarios negativos están archivados.

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