Las claves
Vox gana únicamente medio punto en Andalucía, alcanzando 15 diputados y el 13,82% de los votos, consolidando su posición como árbitro político tras la pérdida de mayoría absoluta del PP.
La formación de Santiago Abascal no reclama participación en el Gobierno andaluz, pero condiciona cualquier apoyo al PP mediante una negociación que incluya su demanda de «prioridad nacional».
La «prioridad nacional» propuesta por Vox contempla el endurecimiento de las políticas migratorias, la preferencia para españoles en ayudas y servicios públicos, así como la defensa del sector agrario andaluz.
Vox consigue representación en las ocho provincias andaluzas, destacándose especialmente en Almería, donde se posiciona como segunda fuerza y supera al PSOE con un 23,1% de los sufragios.
Vox experimentó este domingo un crecimiento más limitado que en otras regiones, aunque suficiente para recuperar su papel como árbitro de la política en Andalucía.
El partido liderado por Santiago Abascal obtiene 15 diputados y un 13,82% de los votos, frente a los 14 escaños y el 13,47% que logró en 2022.
Un avance de solo medio punto porcentual, que contrasta con los incrementos significativos en territorios como Extremadura, Aragón o Castilla y León, pero que coloca a Vox en posición clave tras la pérdida de la mayoría absoluta del PP de Juanma Moreno.
Dentro de Vox, el ambiente era de euforia, ya que las encuestas habían previsto durante toda la campaña que el PP mantendría la Junta sin necesidad de pactos y que Vox apenas incrementaría sus resultados.
Por este motivo, la dirección nacional redujo las expectativas desde el principio para evitar un desenlace similar al de Castilla y León, donde a pesar de lograr su mejor porcentaje histórico, no alcanzaron el 20% que se había pronosticado.
En esta ocasión, Vox interpreta el resultado como un triunfo político. Andalucía vuelve a situar al partido en una posición «decisiva por cuarta vez» en este ciclo electoral, según enfatizó Santiago Abascal desde la sede nacional en Bambú.
Esto se remonta a 2018, cuando entró por primera vez en el Parlamento andaluz con 12 diputados, facilitando la salida del PSOE de San Telmo y apoyando al Gobierno de PP y Ciudadanos.
En aquel momento, Vox quedó fuera del Ejecutivo. Ahora, por el momento, no ha aclarado su postura: ni Abascal ni el candidato autonómico, Manuel Gavira, han indicado si demandarán acceso a consejerías propias o si optarán por un apoyo externo.
En Extremadura y Aragón, Vox sí ha integrado gobiernos autonómicos. En Castilla y León, aunque las negociaciones continúan, el partido también da por segura su entrada en el Ejecutivo regional.
La diferencia en Andalucía reside en que Juanma Moreno solo necesita dos diputados más para lograr la mayoría absoluta, un escenario distinto al de otras comunidades con mayor dependencia de Vox.
En todo caso, fuentes de Vox aclaran que no habrá una «abstención gratuita» y que cualquier respaldo al PP estará condicionado a una «negociación».
«Prioridad nacional»
Ambos dejaron claro que el PP deberá «escuchar» a los más de medio millón de andaluces que votaron por sus siglas. Y allí reaparece la principal demanda de Vox: la «prioridad nacional«.
Desde que Vox incluyó este concepto en los pactos de Gobierno de Extremadura y Aragón, lo ha convertido en uno de los pilares de su discurso.
Este concepto abarca el endurecimiento de las políticas migratorias, la preferencia para los españoles en el acceso a ayudas y servicios públicos, así como una mayor protección para el campo andaluz frente al acuerdo con Mercosur y la competencia de productos procedentes del norte de África.
«Más campo, más agricultura, más ganadería y más pesca», resumió Gavira en la sede de Vox en Sevilla, entrelazando su intervención con los gritos de «prioridad nacional«.
Aunque, mientras no se modifique la Ley Orgánica de Extranjería, requisito que implica mayoría absoluta en el Congreso, la idea de «prioridad nacional» seguirá siendo más simbólica que efectiva.
Vox consigue representación en las ocho provincias andaluzas, destacando especialmente en Almería, donde se convierte en segunda fuerza con el 23,1% de los votos, superando al PSOE por primera vez.
El avance es mayor en municipios del poniente almeriense como El Ejido, donde Vox supera el 31% y duplica el respaldo al PSOE.

