Maria Sharapova comenta que ganar entre 5 y 100 millones no garantiza el éxito, sino que representa una gran responsabilidad y presión.

Maria Sharapova, en una imagen de archivo. La reconocida extenista rusa, después de alcanzar el éxito en las canchas y retirarse, se ha convertido a sus 39 años en una empresaria destacada.

Más información: La nueva etapa de Sergi Bruguera tras el tenis: capitán, involucrado en su academia y enfocado en sus finanzas

Maria Sharapova siempre ha evitado celebrar con anticipación. Cuando conquistaba Grand Slams siendo muy joven, ya tenía esa intuición, y ahora, como inversora con un portafolio global, lo mantiene como principio: el éxito financiero, señala, no es un objetivo final, sino un período especialmente delicado.

Desde que dejó la raqueta en 2020, la exnúmero uno ha trasladado su mentalidad competitiva al terreno empresarial. Su cartera incluye tecnología para entrenamiento y recuperación, cosméticos de alta gama y muebles de diseño.

Esta experiencia respaldó la charla que dio en febrero de 2023 en The Glossy Podcast, que pudo interpretarse como una guía de alertas para emprendedores.

Durante la entrevista, compartió una reflexión: «Resulta muy sencillo perder el hambre cuando se está en la senda del éxito. Se percibe que todo está a la mano, y lo que muchos fundadores no comprenden es que eso puede modificarse con rapidez».

Sharapova destacó que el instante de la ronda de financiación marca, en realidad, el comienzo del tramo más exigente. «Recaudar 5 o 100 millones de dólares no equivale a haber alcanzado el éxito; implica una enorme responsabilidad de actuar y demostrar valor a quienes confiaron en ti, lo cual genera una gran presión», enfatizó.

Agregó que esa presión representa «una pesada carga» que solo muchos reconocen cuando ya están comprometidos.

Su recorrido añade peso a cada palabra. Entre sus inversiones figuran Tonal, Therabody, Supergoop y Rove Furniture, mientras que su patrimonio, según estimaciones financieras, ronda los 220 millones de dólares. Sin embargo, su trayectoria contradice cualquier idea de éxito constante y lineal.

Maria Sharapova, durante una aparición en el US Open 2025

Maria Sharapova, durante una aparición en el US Open 2025 AFP7 / Europa Press

Sugarpova, su línea de golosinas que aspiraba a ser un imperio dulce, llegó a generar más de 20 millones de euros anuales antes de cerrar en 2021.

Otros proyectos, como Naked Retail y Bright, desaparecieron sin gran repercusión, recordándole que incluso las iniciativas con mayor potencial pueden fracasar.

Por ello, Sharapova advierte sobre la complacencia tras un pico de ventas o una colaboración exitosa. «Que este año haya sido próspero, o que una colaboración se haya agotado en minutos, no garantiza que la siguiente tenga el mismo resultado», explicó en el podcast.

Su consejo para los emprendedores es volver a la mentalidad inicial: «Nunca pierdas de vista tus comienzos. Nunca olvides las tareas que debiste asumir fuera de tu rol. Como fundador, desempeñas muchos roles, pero al avanzar, no puedes ser al 100 % todo lo que haces».

Actualmente reparte su tiempo entre invertir, formar parte del consejo de administración de Moncler y ofrecer conferencias sobre liderazgo e innovación.

En esas charlas sintetiza su visión en un objetivo claro: «Invertir tiempo y recursos en fases tempranas cuando pocos están dispuestos a arriesgar es, en última instancia, donde prefiere participar y detectar oportunidades».

Para Sharapova, el verdadero desafío no concluye con el cierre de una ronda, sino que comienza justo después.

Scroll al inicio