La dirigente del PSOE de Navarra que rompió en lágrimas ante los medios al revelarse las adjudicaciones ilegales obtenidas por Servinabar rechaza los «indicios delictivos» señalados en la reforma de los túneles de Belate

La presidenta navarra María Chivite no logró contener la emoción frente a la prensa la mañana del 12 de junio de 2025, cuando un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sacó a la luz una red de corrupción política dirigida por Santos Cerdán. En ese momento, el entonces secretario de Organización y diputado del PSOE por Navarra era su «amigo» y con quien había «compartido» su trayectoria política. Once meses después, en la comisión investigadora que examina las adjudicaciones en Navarra durante los últimos 16 años, Chivite ha tratado de respaldarse en su «honestidad» para distanciarse de un Cerdán al que ahora solo menciona como «compañero» y cuyo momento de encuentro con él ni recuerda. «Santos Cerdán es un ‘elefante blanco’ que siempre le perseguirá», le ha advertido el portavoz de Unión del Pueblo Navarro (UPN) Javier Esparza, quien, tras interrogar a Chivite, presenció cómo ella se convertía en el blanco del PSN al poner en duda una adjudicación del Canal de Navarra en 2014.
María Chivite no recuerda ahora cuándo conoció a Santos Cerdán, aunque sí que en 2006 no contactó con Antxon Alonso, supuesto conseguidor y socio de Cerdán, quien llegó a Navarra para impulsar promociones en Milagros y Cintruénigo, municipios de La Ribera donde tanto Cerdán como Chivite crecieron y se formaron políticamente. La presidenta ha ironizado sobre un reportaje de EL MUNDO donde exfuncionarios de Cintruénigo confirmaron que Chivite, en calidad de concejala en la oposición, asistió junto a la Corporación a una reunión en la que Antxon Alonso presentó un proyecto para crear un polígono industrial. Dos décadas después, Chivite, quien bromeó sobre un detalle menor de su corte de cabello pasado, ha intentado desvincularse de la carrera «compartida» con Cerdán, de las gestiones secretas encabezadas por Alonso y de las irregularidades en la adjudicación de la reforma de los túneles de Belate, obra valorada en 76 millones de euros y adjudicada a la Unión Temporal de Empresas (UTE) integrada por Acciona, Osés y la Servinabar de Cerdán y Alonso.
María Chivite encara el último año de su segunda legislatura sin la presión política y personal que le afligía aquel 12 de junio de 2025, fecha en la que la UCO le reveló la presunta actividad ilícita de Santos Cerdán. En la última comparecencia programada en la comisión parlamentaria que revisó la gestión pública desde 2015, Chivite negó que Cerdán fuera el «padrino» político que la llevó primero a la secretaría general del PSN y luego a la presidencia del Gobierno de Navarra. Para minimizar la influencia de quien ejerció como secretario de Organización del PSOE, Chivite sostuvo que Cerdán fue «uno más» dentro de quienes la animaron a presentarse en las primarias para ser secretaria general, y que las negociaciones para su elección como presidenta se realizaron en Navarra, no en la sede madrileña de Ferraz.
Chivite no desmintió el papel de Cerdán como negociador con EH Bildu —rol que él mismo reveló en su defensa judicial y comparecencias parlamentarias— para conseguir que la izquierda abertzale apoyara su primera investidura en 2019. Tampoco fue terminante respecto a la participación de Cerdán en el pacto con la coalición de Otegi para desplazar de la Alcaldía a Cristina Ibarrola en diciembre de 2023 y facilitar el ascenso de Joseba Asiron (EH Bildu). Chivite destacó que esa decisión se tomó dentro del PSN de Pamplona y negó que fuera un acuerdo previo a la investidura de Pedro Sánchez, como sugirió el portavoz de UPN Javier Esparza.
Durante el interrogatorio de Esparza a Chivite, que duró más de una hora, el parlamentario de UPN situó en el centro de la sala de comisiones el «elefante blanco» que representa Santos Cerdán, resaltando las responsabilidades políticas de la presidenta navarra respecto a la red de corrupción de su antiguo «amigo». Esparza recordó las irregularidades en la concesión de los túneles de Belate a la UTE de Acciona, Osés y Servinabar en diciembre de 2023, una obra vinculada por la UCO con la trama comandada por Cerdán y actualmente bajo investigación en el Tribunal Supremo. Chivite señaló que ninguno de los casi treinta comparecientes en la comisión ha presentado denuncias ante Fiscalía por los presuntos «indicios delictivos» señalados por UPN y subrayó que su gobierno ha modificado el procedimiento en las mesas de contratación tras detectar fallos.
«No asumiré responsabilidades políticas por algo que no ha sucedido», expresó Chivite, reiterando su intención de concluir la legislatura manteniéndose lo más alejada posible de Santos Cerdán mientras la UCO prosigue sus investigaciones. Tras responder a Esparza, Chivite y el portavoz socialista Javier Lecumberri retomaron el tema de la adjudicación en 2014 de una fase del Canal de Navarra, en la que participó Javier Esparza como consejero y que por 158 millones de euros correspondió a una empresa vinculada con su antiguo compañero en UPN y exvicepresidente del Gobierno foral, Javier Iribarren.

