Las claves
Pedro Sánchez se convierte en el segundo presidente con mayor permanencia en la democracia española, superando a Aznar y solo por detrás de Felipe González.
El PSOE celebra este logro en sus redes sociales y manifiesta su intención de mantener a Sánchez como líder durante más legislaturas, buscando alcanzar los 17 años en el cargo.
Sánchez acumula tres años consecutivos sin aprobar Presupuestos y gobierna sin mayoría parlamentaria, enfrentándose a obstáculos para aprobar leyes y decretos.
La prolongación del mandato de Sánchez ha sido criticada tanto por expresidentes como por la oposición, quienes cuestionan la falta de apoyos y la ejecución del programa de Gobierno.
Pedro Sánchez es ya el segundo presidente del Gobierno con más tiempo en el puesto. Después de superar en febrero a José Luis Rodríguez Zapatero, este viernes igualó el tiempo de dos legislaturas completas de José María Aznar.
Este hito ha sido celebrado por el PSOE en la red social X, donde lanzaron una campaña llamada «Gracias, presidente», en la que destacan que su líder se ha convertido «en el segundo presidente con más días dirigiendo este país».
Aunque algunos dirigentes limitaron su mandato prometiendo no presentarse a más de dos legislaturas —como Aznar—, Sánchez ha señalado en más de una ocasión que piensa continuar «dos legislaturas más» para alcanzar 17 años en La Moncloa. De hecho, el mensaje del PSOE concluye con la frase «y lo que nos queda por delante».
Felipe González permaneció 4.903 días en el cargo, cerca de 13 años y medio; Aznar, 2.904; Zapatero, 2.805; Mariano Rajoy, 2.355; Adolfo Suárez, 1.671; y Leopoldo Calvo-Sotelo, 642 días.
Además, Ferraz emitió un comunicado para conmemorar esta efeméride: «Lo relevante no es cuánto tiempo se gobierna, sino para qué se gobierna y, sobre todo, para quién», expresa el texto.
En dicho manifiesto, los socialistas destacan que Sánchez «prioriza siempre a la gente por encima de cualquier otro interés» y que «ha demostrado que, cuando es posible actuar, actúa».
Asimismo, señalan que la meta es prolongar el proyecto político, considerando que, tras estos ocho años, «estamos a la mitad de la tarea», haciendo referencia al deseo de Sánchez de continuar en Moncloa hasta el año 2035.
Por otro lado, el actual líder del PSOE es el primer presidente que acumula tres años sin aprobar Presupuestos. Para evitar una derrota parlamentaria, no ha presentado ningún proyecto en esta legislatura, que entra en el último año.
Esto sucede a pesar de que la Constitución establece en el artículo 134.3 la obligación de «presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de que expiren los del año anterior».
En 2019, Sánchez convocó elecciones tras no conseguir aprobar las cuentas públicas, debido al voto en contra de ERC. Entonces, se comparó la situación con otra protagonizada por un socialista: cuando en 1996 terminó la etapa de González precisamente por no aprobar los Presupuestos.
El entonces presidente optó por disolver las Cortes y adelantar las elecciones, a pesar de que todas las encuestas predecían la llegada de Aznar al poder.
Actualmente, Sánchez sigue su hoja de ruta sin mayoría parlamentaria, pese a los constantes contratiempos en el Congreso, que dificultan la aprobación de leyes y la ratificación de decretos.
Su Ejecutivo pretende agotar la legislatura, aun cuando los resultados electorales autonómicos, como en Aragón o Extremadura, reflejan sus peores marcas, además de Castilla y León… una tendencia que las encuestas prevén se repetirá este domingo en Andalucía.
Esta estrategia ha sido cuestionada por el propio González, quien en varias ocasiones ha declarado que sus 13 años y medio en Moncloa fueron «demasiados».
En una intervención en el Ateneo el pasado febrero, bromeó diciendo que Pedro Sánchez tendría como prioridad “durar más que José María Aznar” y que incluso tendría registrados los días de mandato de cada presidente de Moncloa.
El expresidente también ha afirmado en diferentes ocasiones que Sánchez «está en el poder, pero no gobierna», cuestionando con ello su capacidad para impulsar reformas clave sin una mayoría parlamentaria estable.
De hecho, la dificultad para consolidar apoyos pone en riesgo, según distintas estimaciones, la ejecución efectiva del programa de Gobierno, lo que podría traducirse en la pérdida de hasta 20.000 millones de euros en fondos europeos este año.

