Ante el mensaje público, voces del Ejecutivo reconocen que pudo considerarse un error no haber enviado al titular de Interior a Huelva, aunque insisten en que no se trató de una acción «intencionada».

El fallecimiento el pasado viernes en Huelva de dos guardias civiles durante la persecución de una narcolancha no solo ha impactado en la campaña de las elecciones andaluzas, sino que, más allá de la tragedia en sí, ha provocado controversia y malestar entre los familiares y asociaciones debido a la ausencia de ministros en el funeral el pasado sábado, especialmente la del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. El Gobierno justifica esta ausencia arguyendo que «estaba al frente de la emergencia» por el hantavirus en el puerto de la Granadilla (Tenerife).
«Al funeral asistieron la directora general de la Guardia Civil –Mercedes González– y la secretaria de Estado de Seguridad –Aina Calvo-«, ha señalado Elma Saiz, portavoz del Ejecutivo tras el Consejo de Ministros. Ciertamente, Marlaska era uno de los ministros liderando el operativo, aunque no el único, ya que la coordinadora principal era la titular de Sanidad, Mónica García, y también estaba en Tenerife el responsable de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.
En la ceremonia estuvo presente la ex vicepresidenta primera y candidata del PSOE en Andalucía, María Jesús Montero, quien fue recibida con reproches y consignas de «fuera de aquí» al intentar expresar su pésame a las familias. «Este Gobierno mantiene un compromiso firme con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», repiten desde el Ejecutivo, apoyándose en el incremento de recursos y equipamiento, lo cual no convence a las asociaciones de guardias civiles. De hecho, critican que operan en condiciones de desigualdad y carecen de los medios necesarios.
Frente a la postura oficial, fuentes del Gobierno reconocen que pudo haber sido un error no haber enviado a Marlaska al funeral, aunque insisten en que no fue algo «intencionado». De cara a la opinión pública, el Ejecutivo responde a las críticas afirmando que «nunca instrumentalizará el dolor».
Otro tema que ha provocado controversia son las declaraciones de Montero, que calificaron la muerte de los dos guardias civiles como «accidente laboral». Precisamente, la candidata socialista quiso aclarar este martes en sus redes sociales: «Por supuesto, se trata de muertes en acto de servicio. Así lo sentimos y así debe reconocerse siempre a quienes arriesgan su vida por la seguridad de todos y todas».
Fuentes consultadas del Gobierno explican que es compatible referirse a la muerte en acto de servicio con la consideración jurídica de accidente laboral.

