La acción criminal que cortó sus vidas tiene el sello paramilitar del asesor de seguridad de Peña Nieto, el general colombiano Oscar Naranjo, y busca inmovilizar y desmovilizar. Los responsables del crimen son los monopolios que ejercen el poder a través del Pacto por México. El Partido Comunista de México y la Liga de la Juventud Comunista ni se inmovilizan ni se desmovilizan, y confirman su estrategia de confrontar al poder de los monopolios.
Piensan los monopolios de la minería, canadienses o de cualquier nacionalidad (incluidos los mexicanos, los de Slim), que así más fácilmente podrán avanzar en el despojo de tierras, en el saqueo de los recursos minero-energéticos, en la explotación del trabajo asalariado, y se equivocan.
Piensa el gobierno que si el movimiento social no se subordina al Pacto por México -el nuevo PRONASOL-, si no es cooptado, debe ser liquidado para ejercer la dominación sin obstáculos, y se equivoca, pues el ansia de libertad y la necesidad de organización pueden ser frenados momentáneamente, pero tarde que temprano la lucha continúa. Y en ello el Partido Comunista cumple un rol: la organización será siempre nuestro objetivo vital, pues es la base de la lucha por la revolución socialista y la emancipación del pueblo.
Por eso no tenemos descanso.
De inmediato estamos emprendiendo acciones: en Guadalajara, Oaxaca, DF, Aguascalientes y en Guerrero.
Inmediatamente estamos recibiendo la solidaridad y el respaldo de partidos comunistas y obreros, de juventudes comunistas, de fuerzas revolucionarias. En Guayaquil, Ecuador, la JCE y el PCE protestarán frente al Consulado mexicano. Las Embajadas de México en Atenas y Madrid recibirán la protesta del KKE y del PCPE, respectivamente.
Estamos recibiendo mensajes de solidaridad de todas partes, individuales y colectivos, que nos confirman que no estamos solos.
Si quieren vernos los del gobierno pidiéndoles justicia, se equivocan. Ése es un recurso que no existe en este país. ¿Cuántos compañeros y compañeras de otras organizaciones no han sido asesinados, desaparecidos, torturados o privados de su libertad? ¿Cuántos trabajadores, como los del SME o los maestros, no se encuentran despedidos injustamente? No vamos a pedir lo que no existe porque no somos ingenuos; pero sí vamos a trabajar con más fuerza para el derrocamiento del capitalismo y por el poder obrero.
Si quieren vernos postrados se equivocan. Nunca hubo en la historia comunistas que se rindieran; por el contrario, en la adversidad los comunistas han cumplido siempre con su responsabilidad, y no por que tengan vocación de mártires sino porque sus convicciones son profundas e inquebrantables.
Si quieren que nos “aceleremos” se equivocan. Tenemos la cabeza fría y muy claros los ritmos de la táctica, las precondiciones para el ejercicio de cualquier forma de lucha, y ya es conocido que no renunciamos a ninguna, que reivindicamos todos los caminos para acelerar el día de la victoria.
Si quieren que olvidemos se equivocan, no vamos a olvidar, y los nombres de los mártires del 4 de Agosto de Coyuca de Benítez nos acompañarán en la lucha para tomar la justicia, para vencer, para triunfar en la lucha de clases contra la burguesía que tantos crímenes e injusticias ha causado a los trabajadores mexicanos.
Acusamos recibo del mensaje del Estado mexicano y del poder de los monopolios.
