Pero AMLO no hizo caso. El demandante, no escuchó las demandas de sus propios fieles. Un acto de traición a su movimiento, según me parece, cuando la línea general de la lucha social no debe ser la voz del dirigente, sino la estrategia dictada por las bases. Un concepto de primero de primaria en política de izquierda. “¿Le sigo?”, insistió López Obrador, y sin comentar de inmediato, simplemente siguió leyendo su propuesta de recabar firmas y hacer una nueva marcha para el 6 de octubre.
Sólo un poco más adelante, el tabasqueño increpó:
“… para eso que ustedes o algunos plantean. Para el Paro Nacional o para cualquier cosa. Lo primero que se requiere es que haya participación ciudadana. No se olviden: el motor del cambio es el pueblo. Si no se tiene el apoyo de la gente, si no se manifiesta la gente, no se avanza. Esto no sólo es un asunto de estrategia. Lo primero es que debemos construir entre todos una voluntad colectiva para que seamos cada vez más y más y de esa manera se pueda triunfar, se puedan tener buenos resultados”.
Y luego remachó: “Para los que quieren todo rapidito”
¿Y cómo AMLO pretende ser “cada vez más” y tal vez hacer caso de un Paro Nacional? Recabando firmas y que sus partidarios en el Distrito Federal o el Estado de México lleven a su próximo mitin entre una o tres personas “nuevas”. Es decir, mostrar músculo. Quizá previendo que Peña Nieto se espantará de ver mucha gente en un mitin. O que por el simple hecho de juntarse por tercera vez para escuchar uno de sus discursos, Morena terminará con las reformas. En todo caso, López Obrador se vuelve a equivocar.
Sin embargo, para no especular sobre lo que muy dentro de su imaginación cree López Obrador que logrará, la exigencia del Paro Nacional gritado en este mitin tiene toda su razón de ser. Es una cuestión de lógica política y de razón histórica. La herramienta de pervivencia más poderosa con la que cuenta el capitalismo es la producción. Detener la producción, y en una segunda fase, apoderarse de los modos de producción, es atacar el corazón del sistema.
López Obrador pretende reformar el sistema dentro del sistema mismo. Eso nunca sucederá. Quienes algún éxito han tenido han sido acribillados o se les ha intentado acribillar: Salvador Allende, Hugo Chávez, Manuel Zelaya. Obvio AMLO no se asemeja ideológicamente a ellos, ni por la mínima, por razones sabidas. Más, sirva el ejemplo.
¿Y qué harán aquellos a quienes López Obrador no quiso escuchar?
Es claro que el líder de Morena no ve la lucha contra la privatización de los hidrocarburos como una cuestión de sistema. No enmarca sus propuestas en el contexto anti capitalista, cuya estrategia toca la esencia de las reformas estructurales: la explotación capitalista de los bienes públicos. En cambio, AMLO expone una oposición intersistémica. Dos visiones de la misma propuesta. La cara cruel contra la cara ‘humana’ del mismo cadáver económico, político y cultural, al cual, más allá del rostro, no se le pretende liquidar el corazón, ni nada del cuerpo que lo sostiene.
Esa es la cuestión fundamental. Que en los hechos, además, nunca triunfará sólo pidiéndole a Peña Nieto que conmueva a su Partido para preguntarle a la gente sobre sus iniciativas. Si no es un tema del PRI, ni siquiera del Gobierno mexicano. Lo que mueve la Reforma Energética es una ambición global dictada por los grandes capitales, los monopolios que dominan el aparato de poder. Una maniobra para salvar su crisis. Ya lo hacen con España, con Grecia, con Turquía y Chipre. Ya lo quieren hacer en México. Y si así no se entiende, y no se actúa políticamente en consecuencia, todo estará perdido.
Por eso afirmo que López Obrador le está quitando tiempo valioso a la clase trabajadora. Con sus propuestas, lo único que hace es llamar a desmovilizarla, lo cual es peligroso por la cantidad de gente que lo sigue, o aún le cree. Y es a ellos a quienes les impone perseguir una agenda formal según los cánones políticos de la burguesía. Los obreros del campo y de la ciudad, a la luz de lo que hoy mismo hace el magisterio, requieren de ese tiempo para organizar el Paro Nacional, la Huelga General. Y no es especulación. La propuesta ahí está; ha surgido de los trabajadores; ahora incluso dentro del mismo Morena.
