
En los últimos años, gracias a sus funcionalidades, la Inteligencia Artificial ha probado ser una herramienta capaz de asistir en casi cualquier actividad imaginable. Más allá de tareas básicas como crear imágenes o redactar textos, la IA se presenta como un aliado valioso en una gran variedad de funciones.
Desde planificar viajes, sugerir dietas para bajar de peso, hasta diseñar rutinas de ejercicio para el gimnasio, los usos de la IA son diversos y adaptados a cada persona. Michael Paladino, un joven de 27 años, explicó a Reuters que inicialmente usó la IA para estas actividades, pero con el tiempo empezó a aprovechar la tecnología para que le apoyase en sus inversiones.
Paladino llevaba varios años invirtiendo y, reconociendo la utilidad de la IA en ciertas tareas, decidió probarla también en el ámbito financiero. Actualmente, afirma que dispone de una cartera valorada en más de 75.000 dólares, aunque destaca que su experiencia en inversión fue fundamental para definir cómo emplear esta tecnología. «La IA solo facilita el proceso», asegura, «pero es necesario saber qué solicitarle».
Como él, uno de cada cinco adultos en Estados Unidos declara haber usado la IA durante el último año para optimizar la gestión de su dinero, según el estudio «2026 Money Study» de Wells Fargo. Este porcentaje casi se duplica entre la Generación Z, alcanzando el 38 %.
La explicación es clara, señala Alex Caswell, CEO de Wealth Script Advisors: «resulta más económico que contratar a un asesor financiero y proporciona respuestas rápidas a quienes buscan manejar mejor sus finanzas». Sin embargo, consultar la IA no garantiza la riqueza, y el uso indebido de esta tecnología puede generar en los usuarios una falsa sensación de seguridad.
Las personas con menos experiencia en inversión podrían seguir consejos sin verificarlos. «Cuanto menor sea el conocimiento, más complicado será detectar cuándo se parte de premisas incorrectas», explica Caswell.
La IA puede auxiliar en la búsqueda, el aprendizaje y la organización de información, pero no debe ser la base para tomar decisiones de inversión. Invertir no admite atajos; la IA es un apoyo, pero el éxito requiere criterio y un proceso estructurado.
Quienes deseen mejorar su productividad y avanzar en su carrera profesional mediante la IA, pueden acceder a un curso ofrecido por la escuela The Valley junto a elEconomista.es y Microsoft, diseñado para perfiles que buscan incorporar las últimas herramientas y métodos de inteligencia artificial en su rutina laboral. Este programa es impartido por expertos del sector y proporciona habilidades prácticas que diferencian en el competitivo mercado laboral. Además, los lectores de eleconomista.es cuentan con un 10% de descuento en la inscripción.

