Roberto Carlos relata que comenzó a trabajar a los 11 años y con su primer sueldo compró una lavadora para su madre.

Roberto Carlos, en su llegado a El Prado para el partido de Copa del Rey ante el Talavera. El antiguo futbolista del Real Madrid rememoró sus primeros pasos en el fútbol y la infancia difícil que tuvo que afrontar.

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La carrera de Roberto Carlos estuvo llena de títulos, momentos memorables y triunfos con la selección brasileña y el Real Madrid. Sin embargo, mucho antes de que se convirtiera en una figura legendaria del fútbol mundial, vivió una infancia difícil, caracterizada por problemas económicos y la necesidad de contribuir al bienestar familiar desde muy temprana edad.

El brasileño rememoró algunos de los pasajes más duros de su niñez en São Paulo: “Empecé a trabajar con 11 años”. Detalló cómo organizaba sus días para compatibilizar el trabajo, los entrenamientos y los estudios, sin descuidar ninguno de sus compromisos diarios.

Roberto Carlos explicó que realizaba turnos matutinos porque, de otra forma, no disponía del tiempo necesario para entrenar después. Esa rutina se convirtió en una tarea demasiado exigente para un niño de su edad, aunque también fue clave para moldear el carácter competitivo y disciliplinado que exhibió a lo largo de toda su carrera.

Durante ese tiempo trabajó en una fábrica textil y comenzó a aportar económicamente a la familia. El exfutbolista señaló que la situación en casa era de grandes dificultades y que cada salario representaba un alivio significativo. Por ello, desde muy joven comprendió la importancia del esfuerzo y la responsabilidad en el hogar.

Uno de los recuerdos más especiales de esos años fue su primer sueldo. Roberto Carlos decidió destinar ese dinero a comprar una lavadora para su madre y una bicicleta para su padre, un gesto que aún evoca con profunda emoción. Esa escena reflejó la condición modesta en la que creció antes de llegar a la élite del fútbol mundial.

Roberto Carlos y José Antonio Camacho, que entrenó a los veteranos del Real Madrid

Roberto Carlos y José Antonio Camacho, que entrenó a los veteranos del Real Madrid EFE

El exjugador nació en Garça, un pequeño municipio del estado de São Paulo, y pasó gran parte de su infancia junto a sus padres, Vera Lucía y Óscar da Silva. Las limitaciones económicas marcaron intensamente esos años y obligaron a la familia a hacer sacrificios constantes para avanzar poco a poco.

A pesar de las adversidades, Roberto Carlos no abandonó su sueño en el fútbol. Su familia insistió en que siguiera entrenando y esforzándose para llegar a ser profesional. Ese respaldo fue clave para que el brasileño no desistiera, incluso en los momentos más difíciles de su adolescencia.

Con sólo 14 años destacó en las categorías inferiores del União São João y pronto llamó la atención de varios clubes brasileños. Más tarde, llegaron Palmeiras, el Inter de Milán y el Real Madrid, donde se convirtió en uno de los laterales más destacados de la historia del fútbol.

La carrera de Roberto Carlos concluyó con numerosos títulos, reconocimiento internacional y estabilidad financiera. Sin embargo, décadas luego de alcanzar la fama, el brasileño sigue recordando con gran orgullo esa primera lavadora que compró para su madre, símbolo del esfuerzo, las privaciones y el sacrificio que marcaron su infancia.

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