El acusado, sentenciado a 24 años de prisión, reconoce por primera vez el asesinato de su anterior pareja

La Audiencia de Málaga imputó una pena de 24 años de prisión a un hombre por el asesinato de su expareja y madre de su hijo, ocurrido en Torremolinos (Málaga) en 2023. Esta vez, por primera ocasión desde su arresto, el varón de 48 años y con nacionalidad italiana ha confesado ante el tribunal que también asesinó a su anterior pareja, Sibora, cuyo cuerpo escondió en el domicilio que compartían.
Hasta este momento, el acusado únicamente admitía haber emparedado el cadáver, pero negaba ser responsable de su muerte, atribuyendo el suceso a “un contexto mucho más complejo”. Durante toda la instrucción incluso llegó a sostener que la Policía “mentía” y que había sido “traicionado”, una versión que fue rechazada tanto por los investigadores como por la Fiscalía.
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El caso de Sibora se juzgará por separado del de Paula, cuyo proceso ya terminó con una condena. Además, el Ministerio Público reclama para él 22 años de prisión por un homicidio con alevosía en el contexto de la violencia de género, con agravante de parentesco, junto a otro cargo por un delito contra la integridad moral.
¿Qué falla en la lucha contra la violencia de género? Desde la prevención y protección de las víctimas hasta la consideración de la masculinidad.
El caso de Sibora data de 2009
El procesado conoció a Sibora en 2009, cuando ella tenía 18 años, en Nettuno (Italia). Un año después se trasladaron juntos a España y fijaron su residencia en Torremolinos. Según el relato de la Fiscalía, la mujer ingresó al país con una identidad falsa, que usó en su vida diaria en el municipio.
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En 2013 la relación se interrumpió temporalmente y Sibora comenzó a vivir en un apartamento por separado. No obstante, para el momento del crimen en 2014, ambos habían retomado la convivencia. La acusación alega que, en un día no especificado entre el 7 y 14 de julio de ese año, Marco la atacó con un arma blanca y le propinó al menos cuatro puñaladas, tres de ellas en la espalda, provocándole la muerte.
El hallazgo del cuerpo fue posible tras la investigación de la Policía Nacional, iniciada por el asesinato de Paula en 2023. Las pesquisas paralelas lograron localizar el cadáver emparedado en un doble tabique de la vivienda donde el acusado ya no residía. Finalmente, ha reconocido haber asesinado a Sibora en 2014, así como la ocultación del cuerpo dentro de una caja de madera cubierta con cal, junto a un cuchillo ensangrentado y un ramo de flores.
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El hombre será sometido a juicio por un jurado popular en Málaga por el asesinato de Sibora, en un proceso diferente al de la muerte de Paula. La Fiscalía sostiene que actuó “con frialdad” y bajo el pretexto de que todo ocurrió tras una discusión”. La defensa, sin embargo, rechaza la tesis fiscal sobre la existencia de alevosía y premeditación.

Una relación caracterizada por dominio y maltrato
En marzo de este año, la Audiencia de Málaga dictó una condena de 24 años de prisión para Marco por el asesinato de su expareja Paula en Torremolinos (Málaga) en 2023, además de un delito continuado de malos tratos en el ámbito de violencia de género. Tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular, la sentencia también ordenó el pago de más de 918.000 euros de indemnización a la familia de la víctima.
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De acuerdo con la resolución, el acusado mantenía una relación dominada por el control y la opresión hacia Paula, con episodios de agresión física y psicológica, control financiero, aislamiento social y amenazas. En uno de los incidentes más graves, llegó a advertirle que le haría “lo mismo que a Sibora”, en alusión a su expareja desaparecida, cuyo cadáver se localizó años después emparedado en otra vivienda.
El asesinato ocurrió el 17 de mayo de 2023, cuando el acusado atacó a la víctima con un cuchillo en el domicilio compartido. La sentencia concluye que la engañó para que regresara al lugar, donde la esperaba para agredirla. Paula trató de escapar, pero fue apuñalada hasta 16 veces, lo que el tribunal interpreta como indicio claro de intención homicida y la extrema brutalidad del ataque.
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Además de la pena de cárcel, la Audiencia consideró la existencia de alevosía y la agravante de género, al entender que el acusado actuó movido por una relación de sometimiento y control. También se le impusieron medidas accesorias como la privación de la patria potestad sobre el hijo que tenían en común y prohibiciones de acercamiento y de tenencia de armas.
Elaborado con información de Efe y Europa Press
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