La Armada se integrará en dos ejercicios navales de alto nivel coordinados por Estados Unidos

La fragata ‘Álvaro de Bazán’ (F-101) desempeñará el papel de buque de mando en uno de los ejercicios y en operaciones de defensa aérea, antimisil y vigilancia marítima

La fragata 'Álvaro de Bazán'. (Ministerio de Defensa)

La fragata ‘Álvaro de Bazán’ (F-101) emprendió este martes un despliegue sin precedentes desde el Arsenal de Ferrol que implicará recorrer más de 24.000 millas náuticas atravesando el Atlántico y el Pacífico, con una duración estimada de 165 días. Durante este periodo, la nave perteneciente a la Armada Española participará por primera vez en dos de los ejercicios navales internacionales más avanzados, ambos dirigidos por la Marina de los Estados Unidos y en compañía de fuerzas navales aliadas y colaboradoras.

Según el Ministerio de Defensa, la F-101 funcionará como buque de mando en uno de los ejercicios y reforzará su integración en operaciones multinacionales de defensa aérea, antimisil y vigilancia marítima. A lo largo de esta misión, la fragata asumirá responsabilidades clave, como la de embarcar al comandante del Destroyer Squadron 31 de la US Navy junto a su estado mayor durante el ejercicio internacional ‘Pacific Dragon’.

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Esta tarea, según declaró el capitán de fragata Álvaro Zaragoza, “constituye un reconocimiento profesional y un aval de credibilidad; demuestra madurez tecnológica con un sistema de combate probado y eficaz; garantiza interoperabilidad comprobada; aporta influencia estratégica y ofrece experiencia valiosa en formación avanzada para la toma de decisiones complejas, la coordinación y la gestión de entornos de alta intensidad”. Sin embargo, sorprende que se mantengan compromisos militares de alto nivel en medio de una disputa permanente entre ambos gobiernos.

La Armada concluye el ejercicio ‘Marsec-26’ tras colaborar con la Policía Nacional en operaciones de salvamento marítimo y protección contra el tráfico de drogas (Ministerio de Defensa)

Ejercicios de la Armada con EEUU

La embarcación realizará paradas en puertos de América y del Pacífico, incluyendo el paso por el Canal de Panamá, dentro de una maniobra con la que la Armada Española busca intensificar su presencia en zonas de creciente importancia estratégica. El primero de los ejercicios, ‘Rimpac’, es reconocido como el mayor simulacro marítimo internacional realizado a nivel global. Convocará cerca de 30 países para llevar a cabo actividades navales, aéreas y anfibias con alto grado de complejidad.

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El propósito es fortalecer la cooperación multinacional y la interoperabilidad entre fuerzas aliadas en entornos cada vez más exigentes. La estructura de mando será multinacional y las maniobras incluirán simulaciones de defensa aérea, operaciones de superficie, antisubmarinas y misiones de desembarco.

Por su parte, Pacific Dragon es un ejercicio bienal, comandado por la U.S. Third Fleet, especializado en la defensa antimisil balístico. Permitirá a la F-101 perfeccionar la capacidad para detectar, seguir e interceptar amenazas balísticas, combinando simulaciones con lanzamientos reales de misiles. Según el capitán Zaragoza, “la seguridad y los intereses de España no se defienden exclusivamente en el ámbito inmediato de nuestras aguas soberanas”.

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El despliegue de la ‘Álvaro de Bazán’ es fruto de un riguroso periodo de preparación técnica y operativa. La tripulación, compuesta por 191 hombres y mujeres, comenzó sus preparativos en diciembre tras una fase de mantenimiento general. En los últimos meses, la fragata ha participado en ejercicios individuales y colectivos, incluyendo su integración con el Grupo de Combate Aeronaval francés del portaaviones ‘Charles de Gaulle’ (R-91) en el Mediterráneo y el Golfo de Vizcaya. Esta misión refuerza el papel de la Armada como socio destacado en ejercicios internacionales de alto nivel y reafirma la relevancia de la formación continua y el entrenamiento avanzado.

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