Los analistas mantienen una visión optimista, aunque alertan que, si no se logra una solución diplomática rápida en Oriente Medio, el incremento en los precios del petróleo y el gas podría elevar la inflación y frenar el impulso económico español

El efecto del conflicto en Oriente Medio sobre la economía española será “reducido” si se alcanza un acuerdo pronto y el tránsito de mercancías por el estrecho de Ormuz se normaliza con rapidez, prevén los especialistas. En este sentido, el director de Economía Española de CaixaBank, Oriol Aspachs, opina que una salida diplomática rápida del conflicto “no solamente es viable, sino que constituye el escenario más factible”.
En su último informe mensual, CaixaBank Research destaca que la respuesta moderada de los mercados globales —con las principales bolsas muy cerca de sus máximos históricos— evidencia la confianza de los inversores en una pronta resolución de la crisis. Confirmándose esta hipótesis, el economista prevé que la economía española podría continuar mostrando “un notable dinamismo” pese a la presión geopolítica y energética.
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Estas expectativas alentadoras se sustentan en que la situación inicial de España es favorable, según indican los indicadores del primer trimestre y los primeros datos del segundo. Entre enero y marzo, el Producto Interior Bruto (PIB) español registró un crecimiento intertrimestral del 0,6% y un incremento interanual del 2,7%, cifras que superan ligeramente las previsiones de CaixaBank al arranque del año, previas al estallido del conflicto.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, define la posición de España frente a la escalada en Oriente Medio con un mensaje contundente: 'No a la guerra'. En su intervención, expresó la solidaridad del pueblo español hacia los países atacados por Irán y alertó sobre la incertidumbre y las graves repercusiones que traería un conflicto prolongado.
Una economía en expansión
Estos datos positivos “confirman la capacidad del sistema económico español para seguir una trayectoria expansiva en un escenario internacional complejo”, destacan los expertos de la Cámara de Comercio de España.
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Este crecimiento se explica por la demanda interna, impulsada por el consumo de los hogares, que en el primer trimestre aumentó su tasa anual al 3,2%, y por la inversión, que registró una recuperación del 5,6% interanual. Igualmente, las exportaciones de servicios mantuvieron una tendencia ascendente, tanto en el sector turístico como en otros ámbitos.
Todo ello estuvo acompañado por cifras positivas en el mercado laboral durante el primer trimestre. El empleo presentó un “dinamismo sobresaliente” al inicio del año, según los especialistas de la Cámara de Comercio, con un aumento del 0,8% trimestral, lo que supone una “aceleración notable” en comparación con el 0,3% registrado a finales de 2025.
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Inicio positivo del segundo trimestre
El impulso del primer trimestre se ha mantenido a comienzos del segundo, pese a que el conflicto armado acumula ya más de dos meses de duración. El Monitor de Consumo de CaixaBank Research, con datos hasta abril, indica que el gasto doméstico sigue creciendo a buen ritmo, especialmente en sectores como ocio y restauración, que han mostrado subidas importantes durante varios trimestres consecutivos, además de un aumento en el gasto en moda, mobiliario y decoración.
“Estas categorías son especialmente sensibles a las percepciones económicas. Su buen desempeño indica que la confianza de los hogares en la resistencia de la economía española ante un escenario adverso permanece elevada”, señala Oriol Aspachs.
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Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, subraya la relevancia de la población inmigrante en el progreso económico español.
Explica que este comportamiento está influenciado por factores como la fortaleza del mercado laboral, una inflación que, aunque supera el 3%, no muestra señales de aceleración, y tipos de interés que continúan alejados de los niveles atingidos tras la guerra en Ucrania.
“Partiendo de esta base, si el conflicto se resolviera rápidamente y los precios energéticos se relajaran, el nuevo impacto no debería afectar de forma significativa a la economía española”, señala el director de Economía Española de CaixaBank.
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Los expertos de la Cámara de Comercio de España también opinan que la incertidumbre sobre la duración del cierre del estrecho de Ormuz condicionará las proyecciones globales de crecimiento. “Una pronta reapertura permitiría que el aumento en los precios de los recursos energéticos se mantuviera como un fenómeno transitorio, evitando una intensificación mayor en la política monetaria por parte de los bancos centrales”.

Pronóstico de crecimiento entre el 2% y el 2,3%
Respecto al crecimiento económico que España podría alcanzar este año en el mejor escenario, es decir, con una solución rápida, Aspachs estima que “seguramente sería menor al 2,4% previsto en nuestro escenario base, pero aún podría ubicarse por encima del 2%”.
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De igual modo, las previsiones de la Cámara de España son alentadoras. Estiman un crecimiento del PIB del 2,3% para 2026 y un aumento del empleo del 1,6%, que permitiría la creación aproximada de 360.000 empleos en el año y situaría la tasa de desempleo en el 9,8% de la población activa.
El factor tiempo juega en contra y perjudicará a España
Las previsiones positivas podrían diluirse si el conflicto se extiende. Esto se explica debido a que el bloqueo del estrecho de Ormuz ha provocado un déficit considerable en la producción mundial de petróleo y gas, y las reservas globales disminuyen a ritmo acelerado.
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Si esta situación se prolonga, varios países podrían sufrir problemas en su abastecimiento, aumentando la presión en los precios energéticos y afectando la confianza de los consumidores. Según Oriol Aspachs, “hay razones para pensar que la situación podría complicarse. Sin embargo, no es recomendable adelantar conclusiones. El tiempo juega en contra, pero la economía sigue resistiendo”, afirma.
Por su parte, desde la Cámara de España advierten que si el conflicto se cronifica, mantener los precios del petróleo y gas natural en niveles estructurales elevados durante todo 2026 podría reducir hasta 0,7 puntos porcentuales el crecimiento este año. Además, la inflación superaría el 4% anual, de mantenerse el bloqueo energético, “minando la capacidad de gasto de los hogares españoles y afectando los márgenes empresariales”.
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